La dignidad guadianesca de la prensa carca





Medios que transigían con el plasma marianil, véase La Razón, ahora habían tenido un ataque de dignidad al protestar porque el Gobierno de Pedro Sánchez filtraba las preguntas de los medios que siguen el día a día del Gobierno.

Más vergonzoso que el papel de Marhuenda es el de Bieito Rubido, que contribuía a trucar ruedas de prensa y entorpecer el trabajo de la prensa durante la etapa de poder M.R. (el amigacho de Luis Bárcenas y delfín de José María Aznar).

Sea como fuere, Sánchez por suerte ha tragado y tendrá que responder preguntas sin conocerlas con antelación. Ahora solo falta que eche a Miguel Ángel Oliver, decepcionante secretario de Estado de Comunicación, y que deje de manipular de forma obscena Radio Televisión Española, controlada por dos comisarios políticos como Rosa María Mateo y Enric Hernández.

Peor lo pone la derecha mediática con un foco infecto en Andalucía: lo de Canal Sur no tiene nombre. Álvaro Zancajo parece empeñarse en hacer buenos a sus antecesores, hecho que sería milagroso, y ha promocionado al frente del informativo estrella a un personaje desnortado como Mariló Montero.


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