'La hora musa': motivo de celebración con exceso anglosajón











Tras nueve años de sequía TVE volvió a apostar por la música en directo. En realidad lo llevaba haciendo con el karaoke de 'OT' y los marginados 'Conciertos de Radio 3', pero desde la incomprensible desaparición de 'No disparen al pianista' los cientos de miles de españoles que llenan los festivales veraniegos veían con desasosiego la contradicción que suponía advertir al mismo tiempo el auge de la música al aire libre y la desaparición del género en televisión.

La anomalía concluyó anoche con el estreno de 'La hora musa', uno de los emblemas de la nueva etapa de La 2 en la que habrá una emisión racional del cine español retro para disgusto de Enrique Cerezo, que utiliza como altavoz para hacer campaña de protesta a medios que habitualmente insultan al séptimo arte español como ABC, medio subvencionado y xenófobo que llama rojos y paniaguados a los directores hispanos porque de vez en cuando protestan contra las cacicadas del PP o les recuerdan las vergüenzas sangrientas que los Luca de Tena subvencionaban.

'La hora musa'

Maika Makovski estuvo impecable en el estreno, que llegó en horario racional, once de la noche, tras un pase del consagrado 'Cachitos de hierro y cromo'. En el lanzamiento se disfrutaron varios temas de Franz Ferndinad, élite mundial, de Mala Rodríguez en directo desde una azotea barcelonesa, y de Juan Perro, que no se conformó con la oportunista promoción de turno y regaló doble joya pretérita tras celebrar "la vuelta de la música en directo a Televisión". Como antaño, con mayúscula.

Entre medias, Víctor Clares realizó un brillante reportaje en Londres sobre las portadas musicales más inónicas de las últimas décadas. Estos cuatro ingredientes proporcionaron un buen arranque de 'La hora musa', a la que le escasearon algunas referencias a festivales o grupos 'indie' españoles, amén de la falta de conexiones con Radio 3, que nunca están de más. En definitiva, que la llegada del programa es un motivo de celebración. Pero sin caer en chauvinismo o nacionalismo, valga de redundancia, no estaría de más que se diesen oportunidades a bandas emergentes españolas.

Habrá que tener paciencia, pero los responsables del programa debieran saber que esto no puede ser 'Último grito' (curiosamente defendido desde ABC) porque en nuestro país ya hay un circuito musical consolidado y no bostezamos en el páramo que sufrían nuestros antecesores, refugiados en el vinilo londinense por obligación.

Vídeo: Primer programa de 'La hora musa'







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