Lamparones morados sobre RTVE










Sobre la independencia de RTVE está impartiendo gloriosas clases aliñadas de cinismo el Partido Popular, formación que debiera ser ilegalizada como Unió Mallorquina y que está habituada a saquear y manipular todos los medios públicos que tiene a su alcance. Es por ello que Gobierno de Pedro Sánchez hizo muy bien en aprobar un Decreto-ley con la intención de acabar con el chiringuito liderado por José Antonio Sánchez, ese que componen todavía una siniestra cuadrilla de productores corruptos y comisarios políticos dependientes de Génova.

En Moncloa explicaban que se buscaría un presidente transicional hasta elegir un nuevo mandamás de la Corporación Pública por concurso. Pero entre medias, Podemos quería cobrarse el visado que le dieron a Pedro Sánchez para acceder a Moncloa. Los morados podían elegir al nuevo presidente de RTVE y abrieron un casting donde no se exigía experiencia ni independencia: ellos pretendían sumisión.

El circo 

Podemos vino a regenerar la vida pública y prometía abstenerse de participar en los obscenos repartos de poder y prebendas. Y sin embargo Pablo Iglesias, un sobresaliente comunicador que ha conseguido el mayor éxito marxista en la Europa occidental desde el PCI, ha demostrado que es un líder agotado.

Iglesias adopta como suya la estrategia de recoger las migajas a los pies de la mesa, modelo Izquierda Unida, y remeda a Santiago Carrillo, al que las urnas llevaron a la calle después que el PCE pagase su egolatría y autoritarismo con una sucesión de ridículos electorales.

La intrahistoria de las negociaciones se desveló gracias al despecho de Ana Pardo de Vera, pupila de Roures, ex asesora de varios ministerios en la etapa de Zapatero y parte de esa izquierda caviar que nunca pierde: "El lunes me llamó Pablo Iglesias para decirme que el presidente Sánchez y él habían alcanzado un acuerdo para que los nombramientos de RTVE dependieran de Podemos. Quería que yo presidiera provisionalmente hasta que el método del concurso público saliera adelante".

¿Quién coño es Pablo Iglesias para llamar a la directora de un periódico afín, Público, que encima le tiene a sueldo y que es propiedad de un sujeto que se hace de oro en las cadenas públicas, con la intención de ofrecerle un puesto público? ¿Dónde queda la independencia de RTVE? El secretario general de Podemos debiera hacer un examen de conciencia.

Descartada una vez más cualquier tipo de autocrítica, faltaría más, deberá plantearse si los socialistas merecen la confianza de sus diputados: el PSOE les entregó RTVE y cuando se asustaron por el nivel de rojerío filtraron a El País el nombre de Arsenio Escolar, pájaro de mal agüero (o el sector negocios de los Escolar, a lo Anson, según el colmillo afilado de Jesús Cacho). La intención era vetar primero a Pardo de Vera y más adelante a Andrés Gil por orden de Iván Redondo, asesor del que más pague, confeccionador de trajes a medida para todos los públicos y guionista idóneo para Walt Disney.

Semejante espectáculo lo han organizado dos partidos, ya que los nacionalistas, expertos en convertir sus cadenas en órganos de la construcción nacional de turno, asisten atónitos al ridículo de los socialistas y comunistas: en ERC se quejan por no recibir llamadas y en el PNV porque una vez más tienen colapsada la centralita.





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