El ejército mediático renueva su discurso tras el cambio










Semana agitada en lo político tras la toma de posesión de Pedro Sánchez y la dimisión de Rajoy como líder de la derecha española tras tres lustros. En estos últimos días hemos visto el desfile de un nuevo ramillete de ministros fotogénicos, feministas, mediáticos, con currículums envidiables y centristas. Todas las televisiones sin excepción se han replegado ante los nuevos bríos políticos, con aplauso casi unánime por parte de los reyes y reinas matinales. Y hasta el marianismo oficioso, que no se ha repuesto todavía del golpe, ha acogido el cambio con entusiasmo (véase Marhuenda).

Es cierto que el marianismo oficial sin embargo no está para demasiadas alegrías, con Carmen Martínez de Castro perdiendo cien mil euros anuales, por lo cual buscará que la puerta giratoria la lleve hacia la Calle Alfonso XI, sede de COPE. Méritos ha hecho de sobra: medió cual Jorge Mendes en el fichaje de Carlos Herrera por los obispos y convirtió al andaluz al entrevistador más cómodo para el gallego, feliz al comprobar que la estrella de la emisora episcopal no le preguntaba ni tan siquiera por la corrupción. Ya tal. Harina de otro costal es Alsina, que dejaba en fuera de juego a Cospedal por dibujar un pacto entre socialistas y EH Bildu que solo existe en sus sueños.

Soraya sin embargo no sabe dónde meterse, aunque por lo pronto se ha encargado de refugiar a María Pico en el Congreso. Y en TVE se huele desbandada tras la salida de José Antonio Sánchez en quince días, situación que pondrá en un serio compromiso a periodistas como Sergio Martín, Eladio Jareño, Pedro Carreño, Jenaro Castro, Álvaro Zancajo o Álvarez Gundín. No estará en idénticas circunstancias "Chani" Pérez Henares, que tras su ridículo portazo en RNE sigue en La Sexta, ayer protestando por las cuotas de sexo y completando el viaje mágico del periodismo de la Transición: del PCE a España 2000. Ya saben, ni machismo ni feminismo...pero a sueldo de Méndez Pozo mientras calificaba a los pocos medios que cobijaban a los vecinos que protestaban contra la infamia de Gamonal como "Santa Inquisición autoproclamada pogre". Para lo que ha quedado...

La escasa oposición a Sánchez

Podemos protesta por su incapacidad de ser feliz sin la compañía de fotógrafos. Aun así los de Iglesias y compañía debieran dar por un tiempo un sosegado paso atrás en favor de unos cambios imprescindibles para revertir situaciones medievales como la provocada por la Ley Mordaza. Los morados debieran ser conscientes de que el cambio de Gobierno les ha dado oxígeno tras un frívolo caso inmobiliario donde Iglesias cometió cuatro errores: no provocar una voladura controlada, no pedir perdón a Luis de Guindos, excusar sus contradicción linchando a OK Diario (que en este caso publicó una verdad, aunque con exceso de información) y exigir una consulta interna de tinte personalista. Pero Podemos tiene tiempo de rearmarse, han ganado tiempo en medio de la precariedad, ya que se le avecina un tiempo más plácido en el campo mediático.

Nacionalismos 

También el indendentismo catalán brama contra Borrell, pero debe saber que este nuevo Ejecutivo es ideal para retornar un diálogo que nunca debió de interrumpirse. Sánchez lo abrirá tras comprobar que no hay atisbo de producirse unos sucesos nefastos como los que ordenaron Moncloa y Zarzuela en el 1 de octubre. Aun así a nadie se le escapa que hay un sector en el nacionalismo catalán que quiere batalla, por interés político y económico, y preferían a Rajoy que a Sánchez. Por eso convocan a partidos residuales de la extrema derecha a TV3, con Pilar Rahola dando desvergonzados ejemplos de periodismo. Un periodismo que debiera promover el diálogo, una negociación para alcanzar una consulta pactada y la libertad inmediata de los presos políticos.

Aunque el peor parado del cambio es Ciudadanos, que ha perdido una oportunidad histórica hoy evaporada porque en los próximos meses tendrá dificultades de exprimir la bandera con su nacionalpopulismo. Rivera, por suerte, va camino de convertirse en el CDS o UPyD. Por último, el nacionalismo vasco centrista apoya a Sánchez y el izquierdista mira con recelo a Marlaska, aunque el epílogo a ETA podrían firmarlo los socialistas, que ya abrieron con Zapatero el modelo ideal de cierre del conflicto.

La preocupación legítima 

El perfil europeísta de Nadia Calviño ha sido acogido con simpatía por su segunda casa, Bruselas. Este hecho debiera provocar suspicacias entre la izquierda, que no debe permitir facilidades para una escriba de Alemania con un pasado que la coloca votando ilegalmente con 17 años en el pucherazo felipista de la OTAN (ese que presuntamente ejecutaron los socialistas con casi 400.000 votos en duda en la Galicia de Fraga, feliz porque iba a ser ascendido a líder de la oposición a finales de año tras la desintegración de la UCD y la marginación de los medios públicos al Partido Reformista).

Por su parte el fichaje como ministra de Justicia de la novia de Baltasar Garzón, Dolores Delgado, evidencia que la cuadrilla política de Gaspar Llamazares busca su supervivencia política entre los socialistas tras hundir Izquierda Unida e intentarlo con Actúa hasta que dimitió por decoro Beatriz Talegón. También intenta regresar Aznar, con palo oculto a El Mundo de Paco Rosell por cambiar su discurso sobre Génova.

La caverna

¿Y la extrema derecha mediática? Aullando ante ese estadista llamado Rafa Nadal y olvidando que el Gobierno de Sánchez es tan legítimo como el de Rajoy (que solo pudo acceder a Moncloa hace año y medio tras un golpe interno en el seno socialista). Por aquel entonces la extrema derecha no pedía votar y veía lo más normal del mundo que la carcundia felipista y susanista ejecutase un infecto plan para destruir al PSOE, que pedía elecciones sin que la central lechera se sumase a la petición porque estaban felices mientras Rajoy lograba apuradas mayorías presupuestarias gracias a "los enemigos de España".

También el ejército mediático ultraconservador tira de demagogia y machismo para descalificar al nuevo Ejecutivo. A la cabeza los de siempre: ABC, que cobija a Isabel San Sebastián, Hermann Tertsch y Salvador Sostres; el Grupo Libertad Digital liderado por Jiménez Losantos ("adalid del periodismo farlopero" según Juan Manuel de Prada); Intereconomía y medios supuestamente liberales como Voz Pópuli, ahora haciendo guiños a los lepenianos de VOX. OK Diario por su parte se aprovisiona de pólvora en sus almacenes cloaquiles por lo que se pueda dar..

El deporte como oposición a Sánchez 

En el mundo del deporte se evidencia que existe un dominio del nacionalismo más rancio. Se advierte en Marca, que abre fuego contra Màxim Huerta porque odia el running y no sabe quién es Cristiano Ronaldo. O en Josep Pedrerol, convertido en ariete de la derecha e incrustado en la parrilla progresista de La Sexta con editoriales demagógicos. Ya saben, si lo hacen Guardiola o el Barça es mezclar política y deporte, pero si lo hace Rafa Nadal es sentido común.

El renacido

Pedro Sánchez renació de sus cenizas. Es cierto que era el líder que contaba con el ejército mediático más escuálido. Pero esta situación le ayudó a convertir a sus defectos en virtudes y por eso se convirtió en la figura estatal con menos enemigos. Y es que mientras todos lo olvidaban Rajoy estaba seco por la corrupción, Podemos por la injusta estigmatización bolivariana y Ciudadanos por su oportunismo.

El País por su parte se acerca ahora a Sánchez, que ve con simpatía el ascenso de Soledad Gallego-Díaz y el regreso de Carlos E. Cué tras la salida de Cebrián y Antonio Caño. El director caído realizó con maestría sus últimos servicios a la patria: panegírico al ex presidente de Prisa, petición a Sánchez de elecciones y artillería pesada contra los enemigos mediáticos de Susana Díaz por sensacionalistas, exigiendo a Google que articulase unas normas publicitarias que podrían ir en perjuicio de ellos mismos, adictos en los últimos tiempos a la mentira sorayesca.

Cebrián por su parte ya circula por puertas giratorias que lo llevarán a multitud de consejos de administración, prejubilación dorada por sus servicios contra la democracia. A nadie se le olvida que Sánchez denunció que el ex capo de Prisa lo chantajeó. Pero debiera recordar Sánchez, que no deja de ser el líder gris necesario para estos tiempos convulsos, que el único que le ayudó en su día fue el casi olvidado Enric Sopena. El fundador de El Plural se revolvió en su día ante Prisa tras lincharlo (recuerden, "insensato sin escrúpulos" según El País) y que ahora le exige a su idolatrado Felipe González que lo felicite.









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