7 asuntos sobre la entrevista en la que David Jiménez denuncia a Moncloa










David Jiménez ha roto en Ethic su silencio. Lo ha hecho un año y medio después de su destitución como director de El Mundo, hecho que lo atribuye a unas presiones políticas que han decapitado a los tres periódicos más influyentes del país (El País, El Mundo y La Vanguardia).

Aquí resumimos los 7 principales asuntos de la entrevista:

1- País de trincheras

"Uno de los problemas que tiene España es que sigue siendo la misma. Si rascas la superficie después de unas décadas de prosperidad, en realidad queda mucho de la España de antes: no es una, sino dos, y están eternamente divididas. Queda mucha intolerancia. Y mucha cultura de la mediocridad, que ha colocado en puestos clave a gente que no debería estar ahí (...) Lo más desesperante de todo es que hayamos convertido en una disputa futbolística cualquier cosa. Es decir, que la razón ya prácticamente no cuente. Todo el mundo está convencido de sus ideas y parece querer poner al otro en una trinchera. Cuando llegué, después de estar 18 años fuera de España, me preguntaban mucho al principio quién era yo. Entonces empezó a haber rumores. Si había una portada del periódico que era crítica con el PP, yo era de izquierdas. Si había una portada crítica con Podemos, era de derechas. Yo había vivido casi dos décadas fuera, y no me identificaba con esos bandos tradicionales. Mis artículos son una crítica a ese sectarismo que lo ha contaminado todo: la universidad, la prensa, la judicatura… Y, por supuesto, la política".

2- Comunicación made in Spain

"Unos de los grandes éxitos del independentismo ha sido el relato de cara al interior, a Cataluña, pero, sobre todo, al exterior. Y el Gobierno ha perdido completamente la batalla de la comunicación, porque no está acostumbrado a comunicar cuando no tiene el control de los medios. En los últimos años, ha manipulado a los medios públicos, ha forzado el despido de periodistas y ha utilizado la influencia que puede ejercer a través de la publicidad institucional y de licencias de televisión, para controlar el mensaje. Pero, cuando estás hablando de una historia con repercusión internacional, de repente tu relato ya no lo puedes imponer de la misma manera. Los corresponsales extranjeros no van a comprar tu mensaje simplemente porque sea el oficial, están acostumbrados a otra cosa. El independentismo se mueve en las redes sociales de una manera apabullante, han estado cortejando a los corresponsales extranjeros durante años. Han empleado recursos y dinero público en vender un mensaje, mientras el Gobierno en Madrid hacía el periodismo comunicativo de los viejos tiempos: el de mandar una nota o dar una rueda de prensa, a veces sin preguntas. Y no tienen ni siquiera a gente que hable inglés, que pueda estar contando el relato de otra manera. Solo gobernantes que repiten los mismos lemas para su propio público. El resultado ha sido un desastre para la imagen de España: el independentismo ha conseguido que el mensaje que cale es el de un país autoritario que reprime a catalanes que lo único que querían hacer era votar".

3- Sobre el agradecimiento de Carmen Martínez de Castro a los medios por Catalunya

"Es una prueba más de la derrota sin paliativos del periodismo frente al poder en España. Es vital una regeneración del oficio. Hubo una crisis brutal de la prensa que debilitó mucho a los medios de comunicación. El poder olió nuestra fragilidad y nosotros no hemos conseguido enfrentarnos con el suficiente coraje a ese desafío. La consecuencia es una prensa en España que, para mí, es probablemente la peor de la Europa desarrollada. La secretaria de Estado de Comunicación ha sido la responsable de algunas de las presiones más grandes a los medios. Desde su despacho, ha decidido colocar a unos periodistas y echar a otros, y ha decidido una política de comunicación con ruedas de prensa sin preguntas".

4- Fernández Galiano

"Uno es libre de creer en Papá Noel y en que cuatro directores de El Mundo fueron despedidos en tres años por casualidad, que no se debe a ninguna presión política. La realidad es que no hay precedentes de un gran periódico en el que haya ocurrido algo parecido. No es que lo piense, es que lo sé y estoy absolutamente convencido de que ha habido una operación para intentar domesticar el periódico que ha sido, en los últimos 27 años, el más incómodo para el poder. Lo triste, para mí, es que quienes quieren controlarlo han encontrado un aliado dentro de la empresa: el que ha tomado la decisión última de destituirlos ha sido el presidente de Unidad Editorial".

5- Cómo hemos cambiado

"Había más libertad de prensa en la Transición que hoy. Nunca antes en democracia, la prensa había estado más arrodillada frente al poder que hoy, ni el control de los medios había sido tan obvio y había limitado tanto su capacidad para tomar decisiones libres. Pero internet ha permitido que surjan medios alternativos que cada vez están ganando más terreno a los tradicionales, porque están intentando ejercer un periodismo más independiente. Pero son económicamente muy frágiles, y premiados o castigados en función de cómo se portan".

6- Periodismo de chantaje

"Y esto puede llevar al periodismo de puro chantaje, muy extendido en España. Los medios directamente llaman a las empresas y les dicen: "¿Quieres que te tratemos bien? Pues invierte en publicidad". Y lo mismo ocurre al revés: ponen publicidad a cambio de que les traten bien. Las grandes empresas invierten en los periódicos tradicionales mucho más dinero del que les corresponde por audiencia. Los periódicos de este país no habrían sobrevivido si no es por los favores que les hicieron desde el poder económico y desde el poder político".

7- Autocrítica

Jiménez también reconoce que cedió a ciertas presiones del poder económico, tal y como denunciaron algunos periodistas de El Mundo en una carta que él atribuye a Galiano: "¿Me equivoqué al no publicar alguna cosa? Absolutamente sí. El dilema moral de un director de periódico en tiempos de crisis no son los políticos, es fácil decirles que no; lo que es mucho más difícil es decirle que no al poder económico cuando tu empresa necesita dinero, y tantos trabajadores dependen de eso. Pero siempre he sido leal a El Mundo. He sido corresponsal muchos años y me he jugado la vida por informar y, cuando he sido director de ese periódico, lo he dado todo, he trabajado 18 horas al día, me he desvivido. El compromiso con el periódico ha sido absoluto desde el primer día en que entré de becario hasta el último como director". 

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