Pedro Arriola, vicepresidente primero en Asuntos Mediáticos










En la penumbra y desde 1989 pastorea en la derecha española Pedro Arriola, que en los últimos 28 años ha orientado la política comunicativa de Génova 13 desde su chalé de Los Narcisos 13, número en su caso de la buena suerte.

Este Rasputín demoscópico ha administrado durante demasiado tiempo calculados susurros a José María Aznar y Mariano Rajoy, dos señores que suplieron su falta de carisma con las orientaciones de este veterano politólogo sevillano, que estudia cada encuesta con la meticulosidad de un entomólogo a cambio de más de medio millón de euros anuales que recibe del Partido Popular, "su niño".

Un maestro de la cocina

Arriola es sobrino nieto de Juan Ramón y el marido de la verdulera, pero también es un cocinero aúlico, un factótum del centro-derecha, un mediador con ETA en Suiza, un oráculo que huye de las fotografías, un doctor pragmático que doma a la extrema derecha antiabortista con números, un amante de la geopolítica y del lapicero, un ex amigo de Pedrojota en Carabaña, y el ideólogo de la inanidad de Rajoy desde 2008, de la Operación Coleta, de la Operación Catalunya y tutelador de un GAL mediático que administra sustos y juego sucio por doquier.

En su único rebuzno público llamó "frikis" a los fundadores de Podemos y no fue un error como algunos sostienen: él sabía que el CIS los iba a colocar en el tablero político antes de ser alentados para alterar un turnismo que hubiese retirado de la vida política en 2015 a su jefe, Mariano Rajoy, en favor del previsible regreso del hoy desguazado PSOE.

El poder

Cuando Casimiro García Abadillo se atrevió a censurar en noviembre de 2014 un artículo a un destronado Pedro J. Ramírez, éste había fotografiado la situación del PP tras la debacle de 2008: "Pero esa noche cuando Faetón ya encerraba su carro en la estrellada cochera y se aprestaba a enviar a la hojalatería aquellas chapas, cables y tornillos de su recogida póstuma, tres compinches muy dispares -Gallardón, Arenas, Camps- y un avariento e insaciable Stromboli, empeñado en extraer hasta el último euro negro de su imaginativo invento, "la marioneta sin hilos", convencieron a un prejubilado vocacional, con igual nombre que el estafermo, para que ocupara su lugar".

Y añadía Ramírez: "Y lo alquilaron enseguida. Ahí fue cuando se jodió el Beluchistán. Diríamos que Rajoy empezó a hacer de Rajoy como Pierre Menard comenzó a escribir el Quijote. En ambos casos la copia fue escrupulosa pero la diferencia estaba en el original y el amanuense: lo que va de Arriola a Borges. La catástrofe sobrevino cuando el humano cejialto sucumbió en Pearl Harbor, el PSOE sacó del desván a un paquete perdedor, y el sosias del maniquí barbudo llegó a la Moncloa con mayoría absoluta". Hoy en día absolutísima.

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