Lo nuevo de Herrera: la vergüenza catalanófoba de TVE mientras Galicia ardía










Carlos Herrera es hoy en día el periodista favorito en Moncloa y en el Ibex. Entre sus logros está el de entrevistar a Moncloa a Rajoy durante más de una hora y no hacerle ni una pregunta sobre la corrupción, infamia periodística que ha tenido premio: TVE. El rey del postureo, el señorito andaluz, el hombre de la siesta, las mujeres, las comidas copiosas y los toros se ha instalado este domingo en la cadena pública con un show político disfrazado como "programa de entretenimiento", tal y como titulaba el progubernamental El País. El objetivo de venderlo así es sortear la Ley, que impide que los espacios de información o debate estén producidos por empresas externas, como es el caso de '¿Cómo lo ves?'.

Recuerden que este mismo camino lo inició hace dos años Buruaga, que entre bajas audiencias y enfado sindical cayó antes de tiempo. Con esta vacuna Herrera intenta sortear la Ley en TVE, como José Luis Moreno, sin una productora tan marcada políticamente como Secuoya (en este caso factura la Zebra de José Velasco) y sin tertulianos de la 13 TV, cadena que rechazó el locutor para enfado de Barriocanal, que planea recorte de su programa de radio para conseguir que al fin renueve. Mientras se lo piensa, Herrera se instaló este domingo, noche que a La 1 desde hace décadas le funcionaba el cine. La batalla la arrancó contra programas como 'El Objetivo' o películas como 'Misión Imposible', as en la manga de Vasile para evitar que TVE domine ya tres noches por semana.

Herrera intentó en principio mantener su neutralidad para evitar polémicas y evitar que lo desahucien antes de tiempo. Pero un señor que lo mismo besa al PP de Mariano que a la Canal Sur de Chaves, es de los que nunca pierde. Por eso cree que está por encima del bien y del mal y por eso utiliza una plataforma pública para enviarle varios recaditos a Puigdemont, ingenio audaz teniendo en cuenta la incomparecencia interrumpida por las memeces de Vargas Llosa e 'Informe Semanal' de TVE en el procés. También afirmó estar muy orgulloso de la rojigualda, ¡cómo no!, expresó su deseo de cambiar la capitalidad de Madrid por Toledo, "ciudad imperial", y se puso al nivel de su compañero Cárdenas al señalar que la capital de España cambió en la Guerra Civil, legitimando así la capital interina de Franco, Burgos.

Los tertulianos

El programa cuenta con una estimable factura técnica pese a la caspa de su presentador y contenidos. Mientras Galicia ardía, La Sexta hacía labores de servicio público y TVE se fumaba un puro "marianil" con Herrera, que se rodeó de una crema intelectual digna de 'Moros y Cristianos': Carmen Lomana, César Cadaval, Santiago Segura, Isabel Gemio, Nuria Roca y Pepe Navarro. La caspa abundaba, pero al menos Herrera no se salía con la suya en el tema de la rojigualda: el ex del 'Mississippi' recordaba la utilización franquista de la misma, Gemio denunciaba la utilización que se hace de las banderas y Segura la llamaba "trapo".

Destacó entre la nómina de tertulianos digna de 'Mad in Spain' Cadaval, "no hay Moranco bueno", que se mostró orgulloso de la rojigualda mientras exhibía su humor: "Se están forrando los chinos con las banderas, te dicen 'lentro'" o "la bandera de Japón es un puntazo". Herrera también se ponía en el nivel Paco Martínez Soria hablando de la infidelidad: "¿La infidelidad son tocamientos o un revolcón? ¿O es cogerle el culo a una "mushasha"?". El periodista se cobró tímidos aplausos, lejos del jolgorio que estas ocurrencias despiertan en los enlacados teatros que llenan Arévalo, Arturo Fernández y Bertín Osborne.

Dejación de funciones

Galicia ardía, Ana Pastor ampliaba su programa aparcando el procés para hacer servicio público desde La Sexta, y el Canal 24 horas se dedicaba a dar el Premio Planeta para alegría del amigo mediático del Gobierno, Atresmedia, que no contó con ninguno de sus múltiples canales para cubrir en directo la ceremonia completa de un premio literario cuyo corrupto funcionamiento denunció Ansón. El premio/negocio de los Lara recayó en Javier Sierra. Galicia seguía ardiendo y mientras La Sexta alteraba su parrilla, TVE seguía la política "marianil" de mirar para otro lado. En TVE se hablaba de infidelidades con Nuria Roca en el ojo del huracán porque hace unos días dijo que tenía una relación sentimental abierta, es decir, la Corporación Pública se ponía en modo Mediaset y Atresmedia en modo TVE. Lamentable.

Mearse en la gente

Se nos mean encima y además nos dicen que llueve. Y sobre la orina hablaban en '¿Cómo lo ves?', preguntando por el civismo y la gente que orina en la calle. Cadaval no se cortó y  afirmó que el día anterior había miccionado en la vía pública porque había mucha cola en el baño. Herrera aquí se calentaba: "La mujer utiliza técnicas como utilizar el dedo para separar la gomilla de la ropa interior, ¿es elegante orinar con las piernas abiertas?". Galicia seguía ardiendo, Telecinco había interrumpido su programación con avances y TVE ni eso: el Canal 24 horas no se "entregó" a los incendios hasta pasada la medianoche, porque ya saben: se priorizan los negocios de los amigos mediáticos de Moncloa a la información.

Herrera seguía sobre el civismo: "Ese escupitajo con núcleo verde, duro". El locutor de COPE, que compite contra RNE cada mañana, ejercía de tertuliano amarillento y dejaba muy pequeños a Lomana o Cadaval, que ejercía de profeta: "Mañana la crítica puede decir que este programa es una mierda". Desde que existen las redes sociales los palos ya se reciben en directo, y este domingo fue el caso. Porque el cuñadismo y la telebasura abundaron en TVE, instalada en el siglo XIX por obra y gracia del gran José Antonio Sánchez, artífice de los años más oscuros de la Telemadrid de Aguirre. Galicia ardía aun más y Herrera, al que la app le fallaba mientras demostraba su falta de rigor (al desconocer de dónde salían los datos sobre la pregunta sobre la infidelidad), sacaba otro tema político: "¿Cree usted que un club (por el Barça) debe tomar partido en política?". Tercera pregunta de cinco en buscar que aumente la catalanofobia, asignatura en la que saca sobresaliente un señor de Madrid que sentaba cátedra desde su casa para felicidad de Herrera: "A los catalanes solo les falta que les dieran la capitalidad de España". Carmen Lomana se lamentaba que Catalunya "se vaya a convertir en una república bananera, como Venezuela". O como TVE.

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