Auge y muerte de las autonómicas en su 35 aniversario










El PNV dejó claro en su programa electoral a las generales del 77 que tenía la intención de crear una radio-televisión pública vasca, naciente al calor del espíritu de la mítica Radio Euzkadi republicana de Deba, exiliada con posterioridad en Francia y Caracas. Aquel proyecto cristalizó en la Nochevieja del 82, y según la formación nacionalista era "un instrumento fundamental para la supervivencia y normalización del euskera", herramienta imprescindible tras cuarenta años de opresiva dictadura. Unos meses después Pujol, que ya había dejado claras sus intenciones en su programa electoral de las catalanas de 1980, repetía jugada sin la complicidad estatal. Porque a Felipe González le costó comprender algunos meses que el onmímodo poder que le conferían los más de 200 diputados iba a tener que ser compartido con los nacionalismos vasco y catalán. Para evitarlo se sacó de la manga la Ley del tercer canal, con Calviño como portavoz desde RTVE. La intención socialista era retener la titularidad pública de esos proyectos autonómicos, cediendo parte de la gestión a los gobiernos regionales.

El pulso autonómico

Pero ni PNV ni CiU acataron las órdenes de Madrid y comenzaron a crear unos órganos audiovisuales propios. La meta de éstos era loable: propagar información de cercanías y divulgar la cultura, la idiosincrasia, el deporte y el folclore autóctono. Eso derivó, como bien saben, en que tanto ETB y TV3 acabaron siendo herramientas para las aspiraciones de construcción nacional de ambos países, todavía no Estados. Y nacieron las autonómicas, sopo de aire fresco en el plomizo y burocrático mundo audiovisual español, siempre dos décadas por detrás del resto de la Europa civilizada. Y gracias a eso todos los catalanes de bien se saben en su idioma y de memoria la sintonía de 'Bola de Drac' y todos los vascos la de 'Doraemon'. Los fieles a TV3 celebraron los triunfos culés mientras los de ETB veían con satisfacción como se volvía a revitalizar la pelota. A mediados de los ochenta Galicia se sumó al boom, ETB creó un segundo canal en castellano, y pronto llegarían emisoras autonómicas en Andalucía, Comunidad Valenciana o Madrid. Tardarían tiempo en llegar las de Castilla-La Mancha, Canarias e Illes Balears, con Aragón, Asturias y Región de Murcia como postre. Navarra, Castilla y León, Cantabria y La Rioja, comunidades donde ETB siempre ha tenido su peso, decidieron subvencionar pequeñas emisoras privadas de modélicos gestores y empresarios honestos de la talla de Ulibarri o Méndez Pozo.

La muerte moral de las autonómicas

Pero si los inicios de los noventa eran esperanzadores a nivel autonómico, el cambio de siglo se vivió entre telebasura, 'Tómbola' en su máximo esplendor, y manipulación a raudales. Los caciques autonómicos disfrutaban de un selecto menú a su llegada al poder: un presupuesto en sus manos para tejer redes clientelares y premiar a sus amigos mediáticos, sus cajas de ahorro para jugar a las puertas giratorias y dar créditos a sus amigachos, y unos medios públicos que eran manipulados a su antojo. El 29 de noviembre de 2013, sacudida por el descrédito, el despilfarro y la corrupción, moría Canal Nou. Quizás fue este el epílogo de el espíritu fundacional de esta colección de canales: uno en manos de la cleptocracia socialista del sur, otro utilizado como motor de la campaña independentista catalana, y otro en manos de Esperanza Aguirre, que mató la Telemadrid donde tantos buenos directivos, profesionales y formatos habían brillado en los noventa. Pero el canal se convirtió en una ciénaga llena de oportunistas en busca de fortuna, Dragó, Buruaga o Cristina Tárrega, productores hambrientos del pelotazos futboleros y cinematográficos, Cerezo, y un sinfín de comisarios políticos: Curry Valenzuela, Isabel San Sebastián, Ana Samboal o Melchor Miralles, aliñados todos ellos por una innumerable colección de tertulianos garbanceros que me ahorraré de enumerar porque tengo la sana intención de seguir trabajando en ésto.

Nacho Villa como ejemplo

El periodista traicionó en COPE al enloquecido Jiménez Losantos, cuando se barruntaba su final. El turolense sobrevivía en pie hasta entonces cual borracho en una feria sobre un toro mecánico tras haberse bebido todo el botellero del 11-M. A cambio Villa obtuvo una breve y fallida estancia en 'La Mañana' y el pasaporte genovés para dirigir Castilla-La Mancha Televisión tras el triunfo de Cospedal en 2011. Este cortijo se había creado a instancias de Bono, que junto a Ibarra ambicionaban tener su propia Canal Sur regional, entre el folclóre y la mentira. Y entonces llegó Nacho de forma ejemplar y comenzó a levantar el polvoriento alfombraje de García Candau, el más pícaro de los directivos felipistas y defendido siempre por el sediento clan de los Ansón.  El ex jefe de informativos de COPE no se cortó y convocó una rueda de prensa a su llegada para explicar el derroche: 22.000 euros mensuales cobraba Teresa Viejo, 10.000 euros Constantino Romero, "no sé a cambio de qué", una millonada sin especificar trincaba el inefable José Luis Moreno, y hasta el jardinero se llevaba 6.000 euros limpios por recortar los felipistas bonsáis. Pero cuatro años tardó Villa en demostrar que aquella charca se podía embarrar más: el directivo cargó 136.000 euros en la VISA corporativa en hoteles y restaurantes de lujo, sin olvidarse en ninguna ocasión de hacer una oportuna llamada a su atractiva corresponsal en Hong Kong, país de indudable actualidad en los secarrales de Toledo. Menos interés tenía por su adusto corresponsal en Bruselas: a éste solo le llamó 2 veces en cuatro años, a su amiga 500, con 5.000 euros de perjuicio para los manchegos. Decía algún sindicalista con mala baba que les hubiera salido más barato que Villa se hubiese aficionado a los teléfonos eróticos.

Las cuentas y los cuentos

En 2016 las televisiones autonómicas costaron a los españoles más de 1.000 millones de euros, logrando apenas el 7,4% de share con sus canales. Más del doble de audiencia obtuvieron los canales del gigante RTVE, con casi el mismo coste y prácticamente idéntica plantilla: 6.300 empleados. TV3 lideró el dispendio con 337 millones de euros, Canal Sur le siguió con 164, ETB gastó 130 y la TVG alrededor de 100. Es cierto que España sigue estando por debajo del coste medio por habitante: 38,9 euros nos cuestan las públicas, a años luz de los 164 euros que gastan los daneses. Pero la imagen de las autonómicas sigue siendo tétrica, aunque la llamada nueva política intenta quitarles la caspa de las hombreras. José Pablo López ha sido el elegido para pilotar la nueva etapa de Telemadrid. El ex mandamás de 13 TV ha decidido renovar la imagen de la cadena aguirrista, volcándose con el World Pride y limpiando las caras de los 'Telenoticias': Javier Gómez, Lourdes Maldonado, Silvia Intxaurrondo y Diego Losada se pondrán desde septiembre a las órdenes de Jon Ariztimuño, que ha decidido resucitar 'Buenos días Madrid' mientras se barrunta el regreso del mítico 'Madrid Directo'. En el entretenimiento contará José Pablo con dos armas contrastadas en otras autonómicas: la adaptación del gastroconcurso 'Joc de cartes' catalán y 'Atrápame si puedes', que con Luis Larrodera al frente intentará heredar los buenos números que ha logrado este concurso inspirado en 'Date el bote' en Euskadi, Illes Balears y Aragón.

Menos procés y menos fútbol 

TV3 manda al congelador 'Crackovia' hasta enero y se ha quedado sin la Champions, ya que Roures necesitó desembarazarse de ellos en pleno sprint contra Telefónica. Tampoco podrán ver sus fieles el Gamper, que pasa por orden de la directiva culé a Antena 3. Recuerden que las relaciones entre cadena y club son pésimas porque Bartomeu cree que Vicent Sanchís es un comisario de Roures y Laporta. Pero aparentemente el nuevo director ha decidido rebajar la carga política del canal: las mañanas las compartirán Lídia Heredia y el entretenimiento conducido por Núria Roca, que hace unos años calificó al independentismo como "farsa". La franja vespertina será para Roures y su 'La Tarde Oberta', con Vador Lladó y Ruth Jiménez intentando rejuvenecer el personal. Antes de este magazine se verá el serial 'Com si fos ahir', relevo de 'La Riera', y El Terrat, que se queda sin formato diario, se ve recompensado con la nueva 'Sexta Noche' catalana que tendrá los sábados a Ricard Ustrell como moderador. Otras autonómicas también se rearman: ETB prepara la adaptación de 'Joc de cartes', con una preproducción más avanzada que el de la versión madrileña, y Canal Sur ha fichado a Jaime Cantizano para 'Original y Copla', 'Tu cara me suena' versión Juanita Reina, mientras se levanta el castigo a la 'Menuda noche' de Juan Y Medio, con el rabo entre las piernas tras sus tortazos en TVE y Antena3. Casi todos estos elementos enumerados cuentan con un patrón en común, el entretenimiento, ya que los Gobiernos autonómicos parece ser que quieren rebajar la carga política de estos canales con la intención de recuperar la credibilidad perdida y sobre todo la audiencia evaporada.







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