Los perdedores de 2016: Pedro J. Ramírez, TEN y José Luis Moreno










Se acaba el año mediático y solo queda hacer un resumen sobre los perdedores en este campo en 2016. Allá va:

1- Pedro J. Ramírez

El día a día político en las tres últimas décadas no se conciben sin el riojano, extrañamente dócil desde que dejó de ser director, El Mundo, para ser editor, El Español. Ni una gota de la comentada sed de venganza del riojano, incapaz de influir a golpe de exclusivas durante el año que acaba. La compra de tráfico a golpe de chequera, con acuerdos con terceros, ha tapado la concatenación de despidos y salidas, la falta de influencia de su medio y las dudas que ofrece el modelo de negocio del citado periódico.

2- TEN

Si extintos canales de TDT como Intereconomía o MTV consiguieron llamar la atención con su producción propia, desde los debates ultras de El Gato al agua a los realities 2.0 de Gandía Shore, la hornada de nuevos canales ha evidenciado que no tienen nada que ofertar: están en manos de pícaros como Raúl Berdónes, que disfrazados de emprendedores se ponían a la sombra de Génova o Ferraz para importar basura yankee low cost creando canales de relleno sin nada que aportar. El mandamás de Secuoya puede prometer una lluvia de producción propia, limpiarse la caspa del PP, enviar a su chica de prensa a acallar críticas o sacar pecho con notas de prensa divulgando supuestos éxitos de la productora, a la que no se le conocen triunfos sino pelotazos. Pero Berdonés o "El Lechero", más listo que su cuate gracias al arrendamiento subterráneo a Discovery, son dos señores que empobrecen y deprimen aun más la siniestra industria televisiva española.

3- José Luis Moreno 

A los pocos que seguirían creyendo en Moreno, acusado de corrupción, sobornos, impagos, acoso sexual y delitos laborales varios, se les cayó el argumentario cuando Telecinco filtró un audio en el que se escuchaba a un sujeto amenazante fuera de sí. El ventrílocuo sigue sin un formato regular en televisión, pero entre medias ha logrado volver a facturar millonadas gracias a que José Antonio Sánchez, de la escuela de negocios Anson, sigue pastoreando el último rincón televisivo donde Moreno puede trabajar: en las sombras.

4- Radio 4G 

El proyecto de Abellán iba para mayor plataforma de audio en castellano y se va a quedar en PYME en la que el abulense invierte sus beneficios en los años de COPE dando trabajo a su mujer, hija y yerno y jubilando La Jungla con pachorra. Debiera saber el locutor que por norma general el oyente conecta la radio por cuatro temas: música actual, que en Radio 4G brilla por su ausencia, deportes, en mínimos, política, inexistente, y entretenimiento, solo para fans. Agua, agua, agua y agua.

5- Carlota Corredera 

Comprendemos que esta señora está encantada de conocerse después de dejar las sombras de la redacción para zambullirse en el foco tras adelgazar doscientos kilos y protagonizar portadas en el papel couché. Pero alguien debiera decirle a los iluminados de La Fábrica de la tele que sin Jorge Javier Vázquez no hay paraíso. Al menos ha conseguido una cosa la gallega, con su risa falsa y su egocentrismo que empacha hasta la nausea: hacer buena a ese ser torpe llamado Paz Padilla, diva de mercadillo con el agua al cuello.

6- #0

Cuando Telefónica lanzó #0 apostando por dotar presupuesto a un directivo de la talla de Fernando Jerez, muchos se frotaron las manos y creyeron ver que había alternativa al duopolio. Pero en vez de ver la originalidad alternativa que vislumbramos en los inicios de Cuatro, comprobamos que el canal está en manos de Buenafuente, encantado de seguir siendo un gris funcionario del humor con la rutina como aliado. El cómico de Reus puede gracias a #0 sortear la monumental montaña de pufos que arrastra El Terrat, pero ni por esas el canal deja de ser mejor que el Plus, ya que Ilustres Ignorantes o Informe Robinson son los dos únicos destellos del proyecto. Se esperaba algo más que formatos tan vulgares como Late Motiv, Loco mundo o Likes.

7- Gran Hermano 

El miope proceso de casting le ha salpicado en la cara a Jorge Javier Vázquez, al que muchos le tenían ganas por sus años al frente de polémicos formatos. En el panorama periodístico se han repetido como soflamas dos mentiras: GH está desgastado, con la versión premium que preparan veremos que la mecánica del reality-show más emblemático no está desgastado, y el presentador ha sido culpable del hundimiento. En los años duros del Tomate, Jorge Javier traducía el odio ajeno en sonrisas: con Gran Hermano no ha sabido digerir las críticas, esas que dice que no lee. Por eso se le ha visto incómodo y ajado, rompiendo ese relax profesional que había logrado gracias a dejar la tarde para hacer formatos en prime-time o intentar ganarse la reputación con libros y teatro.

8- Hora Punta 

Javier Cárdenas ha demostrado con su show que ha perdido muchos años aguardando junto al teléfono esperando que Atresmedia le premiase con un encargo sus éxitos radiofónicos. Porque podría haber visto televisión y haber apuntado alguna idea: solo una. Porque con Hora Punta el locutor evidencia la averiada mercancía que oferta: vulgaridad enlatada.

9- La ficción nacional 

En general: se despidieron Águila Roja, Olmos y Robles, Mar de Plástico o Velvet y lo que llegó no convenció: La Embajada, Lo que escondían sus ojos, La sonata del silencio, El padre de Caín, Buscando el norte o El hombre de tu vida, encargo rodado a contrarreloj que solo buscaba meter a Mota con calzador porque el manchego sigue empeñado en reciclarse como actor: se equivoca él y los directivos que tragan.

10- 90 Minuti 

Florentino Pérez y su gurú, Ferreras, prometían humor a raudales sobre el mundo futbolístico. Pero esta operación, similar a la que dinamitó el corazón con Sé lo que hicisteis..., solo buscaba un objetivo: amedrentar a los críticos con el "ser superior", ridiculizados si se abstienen de abrazar el mourinhismo promovido por Pedrerol y compañía.

Y además...

En este ranking podría entrar Cuatro, que sigue perdiendo señas de identidad a golpe del capricho de Vasile (el despido de Lama es el último ejemplo). El segundo canal de Mediaset tiene además un producto estructural: las series americanas ya no tienen en abierto el tirón de hace una década. También hubiese podido irrumpir en el ranking Jordi Évole, travestido como Gloria Serra en algunos programas como el que le dedicó a Mercadona, en el cual ofertó un retrato sesgado y alejado de la objetividad que le lanzó al público mayoritario. O Juan Y Medio, cuya pirueta ha acabado con doble tortazo otoñal en Antena 3 y TVE. Al menos les queda Andalucía...












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