La vida moderna es fascismo del bueno








La gran revelación en la temporada radiofónica, campo ajado por magazines eternos y continuismo avalado por el EGM, es sin duda La vida moderna. Este espacio de la Cadena SER, fenómeno en Youtube, ha logrado poner en pie un universo paralelo donde el humor surrealista es el rey.

David Broncano, Quequé e Ignatius Farray, salvaje y sin filtros, han conseguido apostar por el humor políticamente incorrecto, llegando a cotas pocas veces conseguidas en el mundo humorístico español al atreverse a caminar frente al abismo en plena fiebre de lo políticamente correcto, primer movimiento reaccionario de izquierdas (Farray dixit).

Este trío, en evidente estado de gracia, logra conjugar con la improvisación y la sencillez, haciendo de la necesidad virtud, secciones maravillosas como Lo rural, A pijo sacao, Ser moderno hoy o entrevistas surrealistas a señores enfadados en las pedanías perdidas en la España profunda, al marciano universo de las ferias turísticas o a Andrea Levy, a la que recibieron la semana pasada al grito de "fascismo del bueno".

Sin tabús y en plena armonía con el buen rollo, este equipo ha dado en la tecla con un espectáculo de altura que solo no es mayoritario, quizás por suerte, por la miopía de los empresarios de TDT, centrados únicamente en importar y doblar telebasura yankee low cost. Esto es sin duda positivo para defenderse del comunicado que vomite la asociación de no sé qué, por lo cual caminan fuerte y hacen malabares con el humor independiente, la ironía y la valentía como menú perfecto para los tiempos que corren.

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