Las cinco humillaciones públicas a José Luis Moreno








José Luis Moreno, recluido en su mansión, pensará que estos dos últimos días ha recibido cuatro puñadas públicas de Telecinco: la primera protagonizada por Soledad León de Salazar, que honró a su amiga Yolanda Ramos. La segunda, con Sandra Barneda como víctima, fue emitir un audio en el que se escucha a Moreno fuera de sí gritándole y humillándole. La tercera, con la misma protagonista, fue que reveló que le gritó "una más y te corto el cuello". Y la cuarta, servida ayer vía Twitter por el departamento de comunicación de Mediaset, fue que el grupo lamente en público haber invitado al productor a un programa.

¿Será esta la gota que colma el vaso en las controvertidas relaciones entre Vasile y Moreno? Podría ser, pero cabe recordar que en los últimos años la única relación entre Mediaset y las distintas empresas del ventrílocuo son las galas de Nochebuena y Nochevieja que presentan Joaquín Prat y Paz Padilla, ya que La que se avecina está producida por Contubernio, compañía oficialmente propiedad de sus sobrinos, Alberto y Laura Caballero.

Eso sí, no es la primera vez que Moreno se traga una humillación en público. Dejando a un lado la de Yolanda Ramos, hay que recordar que el productor se ha tragado al menos otras cuatro puñaladas públicas. La primera, y una de las menos conocidas, fue una famosa parodia de La hora chanante, que lo retrataba como un jefe faltón, egocéntrico, con doble cara, y con gusto por inventarse el currículum y masajear a los efebos musculados que trabajan para él.

La segunda vez recibió un tortazo desde la grada del teatro donde se emitían los TP de oro, desde donde se escucharon gritos de plagio con Moreno recibiendo en platea el premio a la mejor serie por Aquí no hay quien viva. La tercera se produjo cuando se acabó Aquí no hay quien viva y miembros del reparto como Fernando Tejero o Elio González protestaron en público por las condiciones del rodaje. Y la cuarta la vio cuando Pepe Ruiz y Marisa Porcel, estrellas catódicas de 2007 por Escenas de matrimonio, definían como "matadero" las grabaciones del productor y señalaban que trabajan sin contrato.



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