Vendaval Moreno








El miedo que imprimía en las redacciones José Luis Moreno parece que se agotó. El megalómano productor fue víctima de los tiempos que corrían: ni Juan Carlos I era ya intocable. Por eso en la primavera de 2014 se sorprendió Moreno, siempre cómodo hasta entonces en las entrevistas con sus vetos (su etapa de ventrílocuo) y sus discursos sobre la familia o la maldad de los políticos (él sabe mucho de ellos, con los que ha trabajado durante tres décadas en las televisiones públicas).

Y la sorpresa no se la llevó en Antena 3, donde fue capaz de levantar a última hora una entrevista en directo en DEC. Fue en la Telecinco del mismo Paolo Vasile que le había hecho multimillonario al comprarle parte de sus productoras para acabar con Aquí no hay quien viva. Pero el consejero delegado italiano, que afirmó en Vainity Fair que al único que le aguantaba "porcadas" al padre de Macario, parece que se cansó por dos razones: las productoras de Moreno quebraron mientras el empresario metía en los papeles sus millonarios gastos y regalos a amigos y La que se avecina estuvo a punto de cancelarse por los problemas técnicos e impagos de la misma compañía.

Fue entonces cuando Vasile obligó a Moreno a bajarse del barco de La que se avecina a cambio de tres prebendas anuales: el pago por el alquiler de los estudios de la serie, dos galas navideñas y unas matrimoniadas low cost veraniegas que han terminado desapareciendo. Y Moreno se bajó a regañadientes mientras intentaba vender su ajada mercancía a unas públicas alérgicas al escándalo por los citados tiempos que corrían. Pero el ex director de Noche de fiesta ha acabado colocando en TVE galas fallidas (La Alfombra Roja Palace) y esperpentos en ficción (Las chicas de oro), con una serie de gala en la recámara, Reinas.

Anoche Moreno seguramente no esperaba su careo con Josep Ferré en Hable con ellas porque en Telecinco había acumulado desde su espantada cinco masajes televisivos llenos de la felicidad que tanto le gusta transmitir: tres a cargo de María Teresa Campos, uno por obra de un visiblemente incómodo Bertín Osborne y otro por el universo Sálvame, que se interesó por el enésimo robo que sufrió.

Pero si Moreno no esperaba careo menos aun barruntaba la puñalada que ha supuesto que Telecinco emita un audio de una pausa de publicidad donde se ve como menosprecia a Sandra Barneda, presentadora con la que tira del repertorio machista que tanto le gusta despreciar en público. La imagen del empresario está por los suelos para el gran público como ya lo estaba entre bambalinas desde hace treinta años. No sabemos si resurgirá de sus cenizas, pero está claro que hará todo lo que esté en su mano, por activa y por pasiva, para que no hablemos con ellas nunca más.

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