Jaume Roures; el hombre que enterró 137 años de socialismo español







En poco más de un mes los socialistas españoles celebrarán el 137 aniversario del nacimiento del PSOE, partido que vive una de las horas más bajas de su historia. La situación del partido hegemónico de la izquierda española durante las cuatro últimas décadas se ha visto comprometida tras la envenenada herencia mediática que les entregó José Luis Rodríguez Zapatero, creador en la sombra de una Mediapro que ha cobijado y promocionado una nueva izquierda llamada Podemos.

Y es que a ZP le diseñaron un clan, entre los que se encontraban Jaume Roures, Antonio García Ferreras, Miguel Barroso o José Miguel Contreras, que compensaba su falta de sintonía con el todopoderoso Grupo Prisa. Todo cambió en 2004, cuando un PSOE en horas bajas se impuso contra pronóstico a Mariano Rajoy, hecho que llevó a un hasta entonces desconocido Zapatero a Moncloa. El leonés impulsó una política mediática encaminada a mimar a un clan, financiado por TVE y por Televisa, que pondría en pie La Sexta, en principio contenedor de los derechos deportivos de Roures y de los espacios humorísticos de Contreras. Pero tras una transición complicada, La Sexta se convirtió en el brazo ejecutor del PSOE principalmente por dos motivos:

-La falta de feeling entre Ferreras y el "prisaico" Rubalcaba, ganador de unas primarias frente a "su" Carmé Chacón, mujer de Barroso, hecho que ha repercutido en que Al rojo vivo y El Objetivo, programa que presenta la mujer del propio director de la cadena, sean terreno vetado por Pedro Sánchez, líder que tampoco aguanta a Ferreras mientras éste mantiene en nómina a Antonio Miguel Carmona, mosca cojonera para Ferraz desde el baile de sillas impuesto en la antigua FSM por un Sánchez que quiso dar un golpe sobre la mesa cuando aun podía colar su liderazgo en las desengañadas bases socialistas—antes de claudicar antes las baronías del sur más retrógradas y antes de firmar el pacto del Ibex con Rivera, "de derechas" en campaña y "hombre de Estado" cuando lo necesita de muleta tras cosechar los peores resultados electorales de la reciente historia socialista—.

-La debilidad económica de La Sexta, cuyos fundadores no tuvieron más remedio que firmar un armisticio ventajoso con Planeta a cambio de retener la producción de los programas, que no de la línea editorial, promovida en favor de Podemos por obra y gracia de Casals, mamporrero de un Rajoy que era consciente de su pronta descomposición al no ser capaz de hacer frente estéticamente a los tijeretazos impuestos por Alemania, por lo cual intentó promocionar a Podemos desde el CIS o desde las televisiones afines, sumisas a Moncloa por los canales TDT, por la amenaza del regreso de la publicidad a TVE y por las arbitrarias multas de Competencia.

El modelo no era nuevo, véase Mitterrand promocionando a Le Pen en los ochenta con la intención de partir a la derecha, hecho que logró antes de hundir a su propio partido. Pero en este proyecto se escapó un detalle; el mensaje de Podemos era impecable, perfecto para los tiempos que corrían, por lo cual no tardó más que unos meses en aparecer como primera fuerza en intención de voto en todas las encuestas. Pero claro, había que derribar entonces a Iglesias y compañía y ya era tarde, como vieron los habitantes de las urbes más grandes del país, gobernadas por agrupaciones ciudadanas promovidas por la formación morada. Rajoy y los suyos advirtieron entonces como el Ibex promocionaba Ciudadanos, hecho que contravenía a sus planes. Pero finalmente Rajoy ganó a la baja, Rivera no nació tan grande tras una reacción adversa mediática en los últimos quince días, Sánchez se quedó a medias y Podemos bien, gracias. Pero la situación de aparente anarquía en nuestro país no es tal para un Mariano que tenía como plan B repetir elecciones, en las que se supone que él subirá y se hundirá Rivera, ocupando de nuevo el trono del inmovilismo durante al menos otros cuatro años más a la vez que Roures, que admitió en una entrevista para El Periódico que votaría por Podemos, sigue forrándose en Atresmedia, ya que ahora complementará sus producciones para La Sexta con una serie para Antena 3 mientras sigue sin pagar a los ex empleados de Público.




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