13 TV; el errático modelo de negocio de la Conferencia Episcopal











El departamento de comunicación de 13 TV lleva dos meses sacando pecho por el supuesto crecimiento del canal. Está claro que lo normal es que un canal que produce a diario ocho horas de espacios de actualidad mejore cuando hay periodos electorales, pero las audiencias no engañan y el canal cerró 2015 con idéntica audiencia a 2014.

¿Dónde está el crecimiento? El problema para 13 TV, financiada con parte de lo que la Conferencia Episcopal recauda gracias a "la casilla de Hacienda", es que ha perdido 40 millones de euros en apenas un lustro, aniversario que se acaba de cumplir sin ningún tipo de celebración por parte del canal.

El panorama de 13 TV se sigue barruntando negativo para 2016, ya que en este año habrá seis nuevas cadenas en abierto para comer la misma tarta publicitaria, por lo tanto y mientras un Gobierno afín no consiga que el duopolio comercialice por obligación la publicidad de los pequeños canales, la viabilidad del proyecto sigue sin advertirse realizable, aunque claro está que el ahorro que supondrá el pago del alquiler de una señal a Unidad Editorial supondrá aminorar pérdidas.

¿Cuál es el problema de 13 TV? El principal es que mientras la Conferencia Episcopal apuesta por una emisora de radio, COPE, que compite con las grandes empresas, el lobby eclesial ha preferido convertir a 13 TV en un felpudo mediático de un partido político, calcando el inviable proyecto audiovisual de Intereconomía.

Es decir, 13 TV no solo tiene poca audiencia, sino que la poca no se puede rentabilizar, en parte por el lamentable target comercial del canal, que cuenta con un público muy envejecido, con una imagen muy antigua y con una estética muy depauperada, en parte porque las estrellas de su emisora son periodistas como Alfredo Urdaci, acusado por los principales medios de comunicación de ser un manipulador por su labor al frente de los servicios informativos de la TVE en la segunda legislatura de Aznar, o Isabel Durán, periodista de la que ha transcendido que almorzaba con Camps antes de debatir en Canal Nou, que cenaba con Ignacio Diego antes de entrevistar a su enemigo en Cantabria, Miguel Ángel Revilla, o que presentaba tertulias en las teles de Valencia y Murcia donde la objetividad brillaba por su ausencia, hecho que le ha costado que profesionalmente se la señale como periodista de partido. 

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