Tras pactar con el papel, Mediaset ataca a los digitales críticos con una lluvia de rectificaciones incomprensibles






Mediaset, con Mirta Drago al frente, lleva unos meses emprendiendo una política agresiva contra varios portales digitales que difunden informaciones sensibles sobre la compañía. Es cierto que el grupo italiano ya no sufre el látigo diario del papel, hecho que provocó fuertes dolores de cabeza en Paolo Vasile durante años. Pero las relaciones con las cabeceras del papel son ahora excelentes tras inteligentes acuerdos comerciales por los cuales el pedante papel dejaba de mirar despectivamente a la programación amarillenta de la cadena amiga.

El primero en "caer" en las garras de Vasile fue El País, que dejó de menospreciar la parrilla popular de Vasile tras la compra de Mediaset de Cuatro y Digital +. Otro de los medios elitistas del papel, La Vanguardia, ha moderado las informaciones respecto a Mediaset tras el acuerdo entre Vasile y Godó para rescatar el canal autonómico 8 TV. En el caso de El Mundo, ya sin Pedro J. Ramírez-con quien Vasile tuvo una relación de más odio que amor-, las relaciones son calificadas de excelentes, y de hecho una entrevista a Corinna que tenía grabada en exclusiva Mediaset la publicó El Mundo tras la cobardía de Vasile, tal y como contó El Confidencial Digital.

Con otras cabeceras como ABC-envuelta en una guerra permanente contra la Sexta-, las relaciones son de no agresión, ya que atrás quedaron los tiempos en los que Sardá le decía los de Vocento, accionistas por aquel entonces en Telecinco, que telebasura "tu puta madre". Con La Razón tampoco ha habido divergencias públicas, ya que el diario de Marhuenda se centra más en publicar propaganda sobre Atresmedia que en criticar al adversario.

Por lo tanto los únicos medios molestos para Mediaset son los digitales, que se cuentan por decenas y que cuentan con un accionariado tan heterogéneo que son complicados de "amoldar". Por lo tanto el departamento de comunicación de la cadena mira con mil ojos lo que se publica a diario en la nueva prensa, acogiéndose cada semana al derecho de rectificación. De hecho esta estrategia la han utilizado "contra" Periodista Digital, El Confidencial Digital-una, dos y hasta tres veces y en El Semanal Digital, del que se llevaron un rapapolvo.



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