Juan Manuel de Prada protagoniza una patética pataleta contra el Cervantes a Goytisolo







Ese gris neocon llamado Juan Manuel de Prada ha realizado en ABC una patética escena de celos por el Cervantes entregado a Goytisolo. El fan número uno de Putin tituló su artículo "Avisos de derrumbe", donde atiza sin miramientos al escritor, "que odia a España (...) por amigo de los moros". Pasen y lean la pataleta:
Claro que, para gesto diarreico y genuflexo, el del Gobierno español concediendo el premio Cervantes a Goytisolo. Por querer chinchar a los nacionalistas catalanes, han galardonado a un escritor catalán que odia a España no por nacionalista, sino por amigo de los moros. Imagino descojonados de la risa a los tiparracos de ISIS viendo por televisión la ceremonia de entrega del premio, tan trufadita de detalles plebeyos (la corbatita, el pellizquito de monja con Podemos, etcétera), mientras leen en voz alta pasajes de Reivindicación del conde don Julián, un documento clínico que celebra la derrota del español, «hijo de la mugre y el garbanzo», a manos del mahometano. Bodrio del que, en verdad, podría decirse aquello que Claudel dijo de otro escritor más célebre que Goytisolo: «Es una mentalidad poseída del odio horroroso del renegado unido a una escasez de talento verdaderamente diabólica». Pero, aun en su mezcla de recuelo joyceano y empanada gongorina, en este vómito de odio a España los tiparracos de ISIS podrán encontrar frases muy sonoras para que sus yihadistas se pongan cachondos mientras el día de mañana se dediquen a degollarnos, como ahora degüellan a los cristianos de los países que invaden, ante la pasividad de los diarreicos y genuflexos gobiernos occidentales: «A mí, guerreros del Islam, beduinos del desierto, árabes instintivos y bruscos: os ofrezco mi país, entrad en sus campos, sus ciudades, sus tesoros, sus vírgenes os pertenecen: la faunesca agresión colectiva se impone».

Pero los cobardes que celebran funerales sincréticos o premian a Goytisolo piensan que detendrán la faunesca agresión con sus melindres. Definitivamente, la vida en el vomitorio de la inanidad occidental, además de hacer eunucos, hace gilipollas.


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