Alsina no es Herrera, para bien y para mal







Que Alsina no era Herrera ya lo sabíamos desde hace tiempo. Y no lo es por varias razones; Alsina es más ágil, más elitista, más plural y más crítico con el poder. A cambio, Herrera llega más a la gente, es más divertido, más entretenido. Alsina tiene un punto pedante, mientras que el andaluz tiene un punto populista. A partir de ahora los oyentes de Onda Cero se tendrán que acostumbrar al primero, que se ha estrenado a las ocho con este monólogo, en el que se ha despachado contra Rajoy: 
"El discurso tuvo más de zarandeo que de arenga. Agarrando por los hombros a los cuadros medios del PP para que dejen de jugar a la versión cañí de House of cards (codazos, puñalitos y vendettas) y se pongan a predicar en serio la buena nueva de la recuperación económica.
Llegó el presidente y mandó parar. Cesen las insidias arenosas y las diatribas manchegas. Teniendo ayer sentado a su izquierda a Javier Arenas y a la derecha a Cospedal, qué menos iba a hacer Rajoy que pedirles que dejen de tirarse cosas. El lío, el enredo, la algarabía, le descentran de su prioridad, que es consolidar nuestro crecimiento. Y Rajoy, a diferencia de algunos dirigentes populares que hablan mucho con la prensa pero se dejan citar bien poco, sí se cree su discurso. Cree que la sociedad va percibiendo la mejora y que eso acabará sintiéndose en las urnas. Él sí, ellos no tanto. El presidente los ve apáticos, poco activos, como si no terminaran de creerse que la recuperación económica no es una milonga surgida del departamento de persuasión y propaganda, sino una verdad cuantificable, cierta. La recuperación, que por más que sea un hecho acreditado por el INE y bendecido por los mercados financieros, usted, votante escurridizo, descreído y esquivo, se resiste a traducir en aquello que el gobierno espera: que abandone ya la indecisión y agarre la papeleta popular para todas las urnas que de aquí a final de año nos esperan.
Llegó el presidente y mandó parar la pelea de barro que estaba poniendo perdida la planta séptima. “No somos una pandilla de amigos”, les dijo Rajoy en alusión hiriente a los partidos nuevos, “no somos pandilla” y a punto debió estar de decir “tampoco somos amigos, pero tratemos de parecer, al menos, gente seria”.
Hasta anoche pensábamos que los seiscientos fueron mudos, ayer, por voluntad propia. Que en el afán disciplinado por no incordiar, no importunar, no incomodar, asumieron voluntariamente tragarse el chorreo presidencial sin cambiar de cara. Hoy sabemos que no hubo oportunidad de que nadie dijera nada. Quien lo cuenta al menos lo firma. Cayetana Alvarez de Toledo. Voz crítica que estampa firma a esas criticas. Excepción en el maravilloso mundo del dirigente embozado que no firma lo que dice y en lugar de darla, esconde la cara.
Terminó de hablar Rajoy y a todos, los dispersaron. Disuélvanse, no me formen grupos. Cada uno a su casa y sin enredos.
Si Ciudadanos es ése grupo que va reclutando candidatos por los bares (aquí también Rajoy habló en críptico), para cerrar las listas le va a bastar a Albert Rivera con localizar el bar al que más acudan los cargos electos de UPyD. El partido magenta sigue su proceso de demolición desde dentro. Rosa Díez pasa de lideresa-lince a lince a secas en trance de extinción. Cómo vas a convencer al votante de que el tuyo es un partido sólido si uno de tus eurodiputados, Maura, da la formación por muerto (“el 22 de marzo ha sido el acta de defunción”, dijo hace algunas noches en La Brújula), si una de tus diputadas, Irene Lozano, abandona la dirección porque no ha conseguido que te rindas y si tu diputado más popular, Toni Cantó, se vuelve al teatro para no seguir haciendo el paripé de que está contigo pase lo que pase. Puesto a tener que fingir, prefiere Cantó el fingimiento profesional y cobrando entrada. Hay que dejar sin agua a Díez a la espera de que llegue el Congreso. Llegará julio, tras el bofetón de mayo, y arederá UPyD. O lo que quede, para entonces, de UPyD.
Es ocho de abril. Y es nuestra primera vez.
La primera mañana de Más de uno en Onda Cero.
Estamos empezando.
Entusiasmados por los mensajes de aliento que nos están haciendo llegar mis compañeros de las emisoras de la cadena.
Y agradecidos a los demás medios de nuestro grupo, a Antena 3, a laSexta, por el cariño con el que están acompañando nuestro esteno.
Y agradecidos también –porque también nos han hecho notar su afecto-- a nuestros competidores.
Buenos días, Pepa y Gemma, buenos días Angel y Javi, buenos días Alfredo y Menéndez,
Buenos días Nuria Roca y buenos días Javier Cárdenas. Ël nuestro es un programa para todos los públicos y a todos esperamos quitaros oyentes.
Luego les contará Juan Ramón Lucas con qué intenciones estrena él nuestra nueva aventura. La mía es no defraudar. Hemos creado entre todos igual demasiadas expectativas y esto no deja de ser un programa de radio. No defraudar. No tanto a mis partidarios como, sobre todo, a mis detractores". 




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