Anatomía de un fracaso; 13 TV









¿Qué pasa en 13 TV? Los continuos cambios de la parrilla de la cadena son síntoma del nerviosismo palpable que reina en su cúpula directiva. En esta nueva temporada pretendían con los ambiciosos fichajes ascender a "la Liga de los grandes", hecho que no solo no ha sucedido sino que la audiencia se ha estancado.

"Los Obispos" nunca han creído en la televisión, cosa que se ha notado, tanto en la ruinosa Popular TV como en 13 TV, en la que se han puesto en manos de varios directivos opusinos rebotados de la Sexta, que se han conformado con calcar a Intereconomía, con OPA incluida de presentadores, tertulianos y formatos. La única idea de 13 TV es suplir el talento de su cúpula directiva con un patético servilismo político al Gobierno, con la intención de conseguir la licencia TDT como prebenda. Pero "los Obispos" parecen haberse cansado de "palmar pasta"-alrededor de 25 millones de euros hasta ahora-. Es por ello que esta temporada han intentado resucitar su cadena tirando de talonario, tras rescatar la cadena en el pasado diciembre. Pese a los fichajes, este año se prevén pérdidas de alrededor de ocho millones de euros, pese a la mejora de la publicidad en septiembre, contrarrestada con la decepción en cuanto a la audiencia.

Urdaci-con una chica mona de Telemadrid, la cara del tiempo de la Sexta y varias corresponsalías bajo el brazo-, el desembarco de deportes desde Mediaset o Carlos Fuentes, han sido las principales apuestas del canal, que arrancó con la defenestración de Merlos, estrella desde la fundación de la cadena. Lo han marginado con la idea de distanciarse con la intención de despolitizar 13 TV, pero fichar a Urdaci de recambio no parece la mejor idea para hacerlo.

Para tapar su fallido estreno de temporada, en donde lo único que sigue funcionando es el western, 13 TV ha emprendido una campaña contra Kantar Media, empresa que se encarga de la medición de las audiencias. Pero la tardía y errática confección de la parrilla es la verdadera culpable de su fracaso; basada en propaganda gubernamental, misa y fútbol. Solo le faltan los toros para ser la TVE de los sesenta.

Las audiencias no han acompañado y los cambios no ha tardado en llegar; Urdaci no solo no ha mejorado a Merlos, sino que ha pérdido share respecto a la pasada temporada. Carlos Fuentes no funciona en sobremesa, por eso ha sido mandado "a la nevera" diez días y vuelve el viernes con nuevo horario y formato. Y Enrique Marqués ha salido trasquilado de la medianoche, con Siro López elegido como sustituto. Por no hablar del patinazo de Detrás de la verdad en prime-time.

Dicen que les miden mal el share porque los partidos de segunda no los ve nadie, cuando esos mismos partidos tampoco han funcionado en Marca TV, Teledeporte o la Sexta. Pero con esos fichajes y ese parrilla, era la crónica de una muerta anunciada. La palpable falta de imaginación de la programación solo podía terminar así. Las esperanzas están puestas en Enrique Lozano, que acaba de incorporarse como director de la producción ajena y nuevos proyectos. Qué se mejoren.




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