Los sindicatos de Telemadrid piden la cabeza de un tertuliano que insultó al colectivo LGTBIQ+






Telemadrid sigue en situación de interinidad con José Antonio Sánchez como presidente en funciones. El directivo está acrecentando la influencia de Vox en la Corporación autonómica mientras el control de la misma se consolida en manos del PP.

El partido de Santiago Abascal ha realizado varias peticiones al presidente de Telemadrid, una de ellas la inclusión de Josué Cárdenas en su nómina de tertulianos. El colaborador de 'Buenos días, Madrid' se reivindica español mientras, en sottovoce, alardea de haber recibido un viaje de regalo a Irán de parte de la dictadura teocrática. 

Más incómodo se muestra Cárdenas con el colectivo LGTBIQ+. tal y como lamentan algunos sindicatos molestos por la elección de semejante periodista como colaborador de una cadena pública. Cabe recordar que este redactor de Periodista Digital firmó el polémico artículo titulado 'Estoy orgulloso de no ser LGTBI' que, a pesar de estar plagado de faltas de ortografía, pasamos a reproducir por su tono vomitivo: 



Hay temas en los que no se puede decir ni mu en España. Discrepar te convierte en un carca, un rancio, un retrógrado y en un fascista. Solo se puede alabar, exaltar y condecorar ciertas acciones y a ciertos movimientos. Me he cansado. Estoy harto de tragar y no poder ejercer mi libertad para poner a parir lo que me plaza. El movimiento LGTBI y el Orgullo Gay es una basura. No opino esto solamente por la cantidad de mierda que dejan en las calles de mi apreciada Madrid. Es una mierda porque demuestran que las filias sexuales de un porcentaje mínimo de la población se impone frente a la mayoría social de España que tiene que respetar a unos irrespetuosos, consentidos y malcriados.

Vivo en Chueca. Me encanta Chueca, me parece de las zonas más vitales y habitables de Madrid. No voy a decir aquello de «tengo muchos amigos gays» porque queda cursi y es muy manido pero ni que decir tiene que a mí la vida privada y lo que haga en su cama la gente me la trae al pairo. Lo que no puede ser es que Madrid se haya convertido en la capital de lo obsceno y lo burdo. ¿Dónde pone que yo y todo el mundo tengamos que aguantar que las inclinaciones sexuales de unos pocos se tengan que ver amparadas, alentadas y celebradas por todos? Alguien me tendrá que explicar porque sacar una copa a la calle en Ponzano es delito y porque no lo es que cantidades de individuos vayan alegremente exhibiendo sus botellas y sus copas delante del careto de la pasma. Alguien me tendrá que explicar porque tengo que aguantar ver genitales sin pedirlo previamente, ver tocamientos, prácticas sexuales, tipos semidesnudos o desnudos prácticamente en plena calle. Se empeñan en demostrar que esa fiesta no es una reivindicación de derechos, es una bacanal grotesca, financiada por el ayuntamiento y publicitada por todas las grandes marcas comerciales.

El Orgullo no es más que el interés de unos cuantos magnantes multimillonarios por sacar a la luz y dar carta blanca las perversiones y fantasías más oscuras de cuantos se sienten rechazados por la sociedad. Siguen con el mismo discursito de siempre de «queda mucho por hacer», ¿pero que queda por hacer? tienen todos los derechos del mundo y lo único que quieren es una fiesta en la que meterse mano, poder ir vestido de luciernaga o con sus fetiches de cuero y poder dar por el culo, literalmente, al que se les ponga por delante. Pero lo barnizan y lo ocultan diciendo que es una lucha social y una reivindicación pero si uno pasea por alguna calle donde se celebra el Orgullo, lo que hay es ganas de enseñar el pene y que se lo toquen a uno de esos que te pide respeto con la voz aflautada y comiendose un gofre con forma fálica. ¿Por qué las personas que desean hacer tríos no tienen su semana de reinvidicación, o los que les gusta hacerlo en los aviones, o a los que les mean encima? ¿Por qué el que desea ser penetrado con un enorme dildo por el ojete tiene derecho a hacer lo que quiera e ir en el metro con una red hecha camiseta, con unos shorts y embadurnado de purpurina?

Sé perfectamente que este es el gran tema tabú y que no se puede opinar, pero basta que no se pueda para yo hacerlo. Soy consciente que muchos homosexuales no se sienten representados por este movimiento sectario y cochino como es el LGTBI, sé que cuando uno habla de identidad es un terreno muy delicado y personal. Por ello mi mayor critica no es ni mucho menos contra el amor que procese una persona, mi rechazo más absoluto va dirigido hacia esa porquería de tener que aguantar que todo el mundo baile el agua a una serie de marionetas en manos de todo el poder económico para complacer su sodomía. 

Van de anti capitalistas, anti sistema y contra el poder y no se dan cuenta que están siendo usados por las grandes corporaciones como si de un clinex se tratase y que precisamente ellos son los mocos. No puedo respetar y se debe poner límites a una fiesta no apta para niños y no apta para cualquiera que tenga respeto a la moralidad europea, que no es otra que la cristiana. Europa ha dado la espalda a Dios para abrazar un movimiento de cutres personajes travestidos. Si aceptamos esto, por que oponerse a gente que se sienta ornitorrinco portando unas aletas y un pico del pato Lucas. 

Debemos detener esta voragíne de modernidad e inmoralidad que nos lleva al precipicio de la decadencia más absoluta. Os aseguro que Sodoma o Gomorra no estaban como la calle Fuencarral ha estado estos días.
Además conozco bastantes gays que tienen un sentido de la estética y de la elegancia que no puede ser que caigan en esta chavacanería propia de tugurios de extrarradio. Las personas gays no se merecen estar representadas por tal ordinarez ni por tanta grosería. 

Las personas homosexuales suelen ser más sentimientales y tienen una capacidad artística que les debería repatear ver escenas de magreos mugrosos en carrozas estrafalarias. Antonio Gala, Lorca, Oscar Wilde… con su sentido de la estética deberían ser el ejemplo para tanto maricón que deja a la altura del betún a su movimiento con esas pintas de putón berbenero que se lleva en el Orgullo.
Por eso estoy orgulloso de ser heterosexual. Pero no como esos heterosexuales que por quedar bien en su oficina, ven con buenos ojos, ese carnaval de inmundicia y estiercol civilizatorio. Estoy orgulloso de indignarme aún cuando veo esas escenas propias de la sección dura de Pornhub en plena luz del día. Estoy orgulloso de querer barrer todo y acabar con lo que hace 15 años todo el mundo veía como una guarrada y que Zapatero nos impuso que era maravilloso. Estoy orgulloso de que me de verguenza que estos espectáculos propios de alguna estación del infierno de Dante se den en Madrid. Estoy orgulloso de apreciar a una persona antes por su calidad humana que por su gustos en el lecho. Existen gays muy buenas personas y existen auténticos degenerados que culpan a los heterosexuales de sus dramas y traumas personales. 

Estoy orgulloso de pasar por las calles donde se celebra el Orgullo e ir rezando por cada uno de ellos, pidiendo a Dios que su perversidad no les lleve a un punto de no retorno. Estoy orgulloso de querer formar una familia de 10 hijos en los que sí admito, que me gustaría que todos fuesen heterosexuales pero si alguno no lo fuese, que por favor nadie le pueda ver nunca sin camiseta, un pircing en el pezón y gritando «soy una zorra, merezco que me peguen». Estoy orgulloso de que todas mis fantasías sexuales sean con una mujer. Estoy orgulloso de no querer trapos arcoíris en ningun sitio y menos en los Ayuntamientos. 

Estoy orgulloso de oponerme al Gran Capital que financia todas estas mierdas, utilizando a unos consumidores compulsivos, como son los LGTBI, y mientras tanto provocan y financian la esterilidad, el ser afeminado y la destrucción de la familia. Estoy orgulloso de defender la familia, base principal para el equilibrio y la protección de una persona. Estoy orgulloso de no ser afeminado. Estoy orgulloso de ser un hombre, caballeroso y romántico. Estoy orgulloso de tener un miembro que no está nada mal. Estoy orgulloso de vestir, sin mucha clase, pero como un señor, no un niño de quince años o una muñeca Barbie o un rapero del Bronx. En definitiva, estoy orgulloso de no ser LGTBI.

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