La culpa era del Cambio...





La mayoría de los medios de comunicación han criminalizado a la regeneración propuesta por el 15-M y ayer se vio claro: los progres de Malasaña y la sobreactuada derecha patriótica había ganas a Podemos, al que ayer le culparon de todos los males del país.

Las televisiones sabían que el partido que lidera Pablo Iglesias consiguió ayer seis de las doce llaves de las comunidades autónomas, pero había ganas de culparle por la derrota de Carmena, inflada en las encuestas e incapaz siquiera de igualar sus números en 2015.

La culpa, parecían decir, era de Sánchez Mato, que ni siquiera alteró el resultado de Madrid con su candidatura. Pero le tienen ganas a Iglesias y algunos expertos en prime-time no se sabían ni la Ley electoral. De pena.

Ferreras parecía molesto porque IU no tuviese nada que ver con la jubilación forzosa de Carmena y la decepción de Ángel Gabilondo, único barón socialista que no ha ganado ni un solo escaño mientras que el espacio de Podemos mantenía su fuerza pese a ir dividido en dos a nivel autonómico.

Carmena y Gabilondo no cumplieron las expectativas, por lo cual los jarrones socialdemócratas no gobernarán. El PP se relame porque Casado salva los muebles, del enésimo tortazo de Rivera no habla nadie, y los cómicos afilan sus cuchillos tras saber que gobernará Isabel Díaz Ayuso, musa de la izquierda frívola.

Mientras la izquierda pierde Madrid y Colau se queda sin Barcelona, el PSOE tiñe de rojo hasta Murcia, donde no gobernará. El partido de ese inepto llamado Pedro Sánchez tiene posibilidades de entrar en los gobiernos de las doce comunidades en juego y gobernará previsiblemente en siete.

El 15-M y Pablo Iglesias agitaron el árbol y este inepto plagiador recoge las nueces con ayuda de Iván Redondo, entre "Limpiando Badalona" y el flequillo turco. La derecha, pese a la golosina madrileña, sigue en shock. Y los medios apalean a Podemos porque los morados se saltan el tabú.

Ayer ganó el bipartidismo, triunfó el bloque monárquico y perdieron los que decían la verdad, asunto intolerable porque exige implicación en una ciudadanía que se despertará de la cómoda maratón de Netflix cuando próxima crisis les trate como basura. La verdad, definitivamente, es la diferencia entre los socialistas, que callan sobre las élites y apuestan por la izquierda pop, y los comunistas, que le han cantado las verdades al barquero durante cuatro años. ¡Qué les quiten lo bailao!

Es preferible una derrota digna con media docena de llaves autonómicas y la de La Moncloa en vez de obtener el resultado de Más Madrid, que se ha quedado en la puta calle después de apadrinar la Operación Chamartín, jugar al Instagram con publicistas descerebrados como Javis y dejarse querer por los medios que lincharon a Podemos como premio a su divorcio con Iglesias: Carmena aspira a presentadora del Canal Cocina y Errejón seguirá haciendo el imbécil con la intención de relevar a Llamazares. ¡Que les contrate Amancio Ortega o el BBVA!

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