Iván Redondo no ganará la partida catalana





Antonio García Ferreras huyó de la pradera de San Isidro y se desplazó ayer al Parlament de Catalunya con la intención de conseguir la exclusiva de la semana: que la Cámara catalana iba a desbloquear el nombramiento de Miquel Iceta como senador. 

Sergi Sabrià, president del grupo de ERC en el Parlament, se lo dejó claro: "No es no". Y hacen muy bien. Porque los socialistas buscan tapar con la propaganda más obscena, Aeropuerto Tarradellas o investir a Iceta de presidente del Senado, que están copiando al milímetro la política del PP respecto a Catalunya.

En realidad, la supuesta izquierda madrileña tiene dos problemas: comparten con la derecha su visión sobre la República y sobre la libertad de los pueblos a independizarse, proyectos tabú. ¿Demócratas? Casi nunca. El resto son excusas, poses y retóricas marxistas para ganar primarias, mociones de censura, elecciones y sobre todo mucho dinero.

El funeral de Estado que le han dispensado a Alfredo Pérez Rubalcaba, al que le llora Florentino y al que le aplauden por sus silencios cómplices con Juan Carlos I en plena abdicación (evitando la inflexión constituyente), demuestran que como dice Enric Juliana estamos en un "momento PSOE", que es evidente que inyecta oxígeno en el centro-izquierda ante el facherío contrarrevolucionario que se oteaba por el horizonte.

Recuerdos 

Pedro Sánchez aplicó el artículo 155 junto al chusmerío de Colón. Y ahora quiere pretende aparecer como catalanista con medidas ridículas diseñadas por Iván Redondo. Pero no cuela: si el PSOE quiere gobernar tendrá que tragarse las reformas sociales de Podemos y las exigencias del independentismo catalán, al que le tienen preparado las migajas del indulto para aparcar el referéndum.

El PSOE tiene un 'plan b': que Rivera les apoye. A cambio le regalarían vicepresidencia, para Iglesias está vetada, y le entregarían comunidades y ayuntamientos para que los exsocios de Libertas toquen moqueta. La pena es que Rivera cumplirá por primera vez su palabra, no por convicción, sino porque huele la sangre de Génova 13 y ha priorizado apuntillar al PP sobre la estabilidad, palabra de la que han hecho negocio multitud de sinvergüenzas en las últimas cuatro décadas.

Aun así Redondo, de limpiando Badalona a ponerse flequillo en Turquía, nunca pierde y venderá a la víctima Iceta para seguir engañando a la izquierda en el resto del Estado. Aunque en el tema catalán no está dando ni una. Negociar no es hacer propaganda barata.

Leer más: Inda, Podemos y Españazuela. 

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