La caverna aplaude a VOX, el partido que odia a más del 70% de los españoles










Austria, Italia, Polonia, Hungría, Holanda, Francia, Dinamarca y Suecia cuentan con la extrema derecha disparada por encima del 15% y en Alemania el recuerdo nazi por desgracia se ha disipado. Al menos en España y Portugal no ha empapado el mensaje xenófobo por el recuerdo cercano de dos dictaduras fascistas que se eternizaron.

Pero la caverna mediática patria parece feliz por el resurgimiento de VOX, partido que lanza mensajes de odio contra más del 70% de la población española. El partido de Santiago Abascal opera en un estado de 46,6 millones de habitantes y no traga a las mujeres (23,7 millones).

Con el género masculino no tienen problema....si exceptuamos a los hombres independentistas catalanes (en torno a 1,5 millones), a los varones vascos nacionalistas (0,6), a los chicos de Podemos (2,5), a los gays (alrededor de 3,5) y a los del PACMA (0,5). A estos más de 32 millones habría que sumar a los nacionalistas gallegos, canarios, valencianos, navarros y a cualquier persona que tenga un mínimo de sensibilidad.

El aguirrismo mediático con VOX

El partido liderado por Abascal ha sido recibido con los brazos abiertos por La Gaceta, Libertad Digital, Caso Aislado, esRadio, Intereconomía TV, algunos voceros que ensucian ABC, Voz Pópuli, El Mundo o La Razón y varios medios progres que aplauden el aparentemente divertido caldo de cultivo.

VOX también cuenta con el apoyo de una siniestra cuadrilla que apadrinó su rentré en un día que hubiese sido completo con una lacrimógena actuación de Marta Sánchez, con una becerrada de Padilla y con unos chistes de Santi Abascal, que explicaría con ese arte que no se puede aguantá cómo se puede vivir como un marajá de la política sin carisma ni talento: de los más de 6.000 euros mensuales que trincó de la Comunidad de Madrid gracias a Esperanza a los 3.500 que les saca de la caja a los añejos militantes de VOX que dicen que con Franco se vivían mejor porque entonces podían andar.

Dragolandia

Entre sus miembros mediáticos más destacados encontramos al tiranosaurio Dragó, que en su decrepitud se exhibe manoseando en algunas tascas de Madrid a jovencitas, suponemos que previo pago. Lo hará con parte de los 2,8 millones de euros que facturó por sus espacios a la Telemadrid de Aguirre.

El escritor, ya fuera de la televisión, ocupa sus ratos libres bendiciendo actos de VOX, haciendo campañas en El Mundo para que no se criminalice al Régimen que mató a su padre y apareciendo en películas porno como miranda. Todo un truhán.

Otra ex estrella de Telemadrid y un conspiranoico

Hermann Tertsch, converso que pasó del comunismo militante al aguirrismo mediático, también apoya la causa. No se le cae la cara de vergüenza al compinche de Federico, al que Telemadrid con Aguirre le pagó un millón de euros por vomitar su bilis y 30.000 para pagar las costas de su juicio contra Wyoming, al que acusó de incitación al odio después de que le dieran una paliza por propasarse con una mujer cuando iba como una cuba.

Luis del Pino cierra el triángulo nostálgico. El principal autor de la teoría de la conspiración del 11-M no entona el mea culpa después de que la Guardia Civil haya desarticulado una red islámica radical en la que aparece Zougam, el Dreyfus de ZP para Ramírez, Losantos y este sujeto. En la actualidad ejerce como estrella de esRadio con un programa sin presupuesto ni audiencia donde Pío Moa, Alcaraz y el niño de Campmany sueltan sus ocurrencias.

La vertiente política

El nacimiento de VOX ha sido aprovechado por Aznar para culpar a Rajoy de la desunión de la derecha. Pablo Casado vuelve a AP y dice que está encantado. Albert Rivera se traga su rabia por el coitus interruptus del primer semestre del año y los desdeña. Iván Redondo se relame en La Moncloa porque esta atrocidad en forma de partido eclipsará la inanidad de su jefe.

Y Herrera, Inda y Rafa Hernando desprecian en público a Abascal porque no juega a favor de sus intereses pese a que su mensaje se acopla perfectamente a sus ideales. En definitiva, que el fascismo sincero podría volver al Congreso 36 años después.

Antes lo intentaron otros como el Frente Nacional apadrinado por Piñar y Le Pen (añorados por los carcelarios Pinedo, Bernard y Del Nido y por el pirata Tebas). La izquierda por ahora se ríe entre dientes porque la derecha vuelve a fragmentarse como en los ochenta. Pero debieran saber que lo hará a costa de que se enturbie la atmósfera con un preocupante mensaje de odio al débil.








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