El sindicato del crimen apoya a Pablo Casado










El sindicato del crimen está de vuelta. Su máximo exponente, Pedro J. Ramírez, lideró la derecha mediática que tuteló a a los refundados populares bajo el liderazgo de José María Aznar. Él y su cuadrilla apretaron el acelerador para propiciar la caída del felipismo con dos argumentos: la corrupción socialista, mientras el PP practicaba lo propio, y los crímenes de Estado, ésos por los que habían aplaudido en vísperas por lo bajini.

Entre 1989 y 2008 Pedro J. Ramírez, respaldado por los micrófonos de Antonio Herrero primero y de Jiménez Losantos después, jubilaron a Anson, que siguió chapoteando entre negocios, y mimaron hasta la arcada a Aznar, que los contuvo a raya: al primero le dejó sin sueño televisivo y al segundo sin el extremismo que exigía en sus columnas. Rajoy le sucedió y este tándem mediático vio en él lo que advirtió Aznar: un títere sin personalidad.

Por eso lo cogieron del brazo tras el shock del 14-M y convirtieron al PP en un partido de extrema derecha que lideraba la teoría de la conspiración del 11-M y se echaba a las calles demostrando el franquismo que llevaban dentro con la Ley del matrimonio homosexual como diana, evidencia de su situación casposa.

A Rajoy lo jaleaban en la derrota hasta que dijo "basta" cuando se negó a echarse a un lado en favor de Esperanza Aguirre, que tenía dos ventajas para ellos sobre Mariano: proponía el regreso al aznarismo más atroz y encima disponía de presupuesto en los tiempos zapateriles, cuando se confeccionó una camarilla mediática con el dinero público del Canal de Isabel II o del Metro de Madrid.

Fue entonces cuando ambos locutores fueron desalojados como influencers del despacho de Génova. El despecho los llevó a acercarse a la irrelevante UPyD y a odiar al marianismo arriólico, que logró tres triunfos electorales entre 2011 y 2016 para la desesperación de estos torpes émulos de Godoy. Rajoy ganó con un inmovilismo perjudicial para los deseos conservadores sobre el aborto, la memoria histórica y el matrimonio gay. Y lo hacía sin ellos en la cama: también fue expulsada de la misma Julio Ariza mientras Cebrián entraba por sorpresa.

Ahora, tras la caída del PP del poder y el fin del sueño de Ciudadanos, Losantos y Ramírez quieren recuperar la influencia perdida con Pablo Casado, aznarista, marianista, aguirrista y lo que toque. Este pícaro sabe que no dispondrá ni del vendaval mediático de Soraya ni del aparato de Cospedal, por lo cual ha decidido lanzar guiños a los que se marcharon a VOX y a Ciudadanos: parafernalias nacionalistas con pulserita incluida, mirada despectiva a la inmigración, catalanofobia y vascofobia, criminalización de Podemos y toda suerte de ocurrencias propias de Le Pen.

Casado no era el más listo de su clase y de no haber prosperado en Génova hubiese acabado como un buen vendedor de seguros. Pero pese a su debilidad intelectual y a un máster que le puede guillotinar en cualquier momento, cuenta con una ventaja: los pocos afiliados que pagan la cuenta pepera están a la derecha del marianismo de Soraya y Cospedal, por lo cual una bandera y un discurso ramplón puede acabar con su triunfo, ya que ambas damas carecen de carisma y cuentan con escasos apoyos entre las bases. De hecho en Génova se da por seguro el pase de Casado a la final a dos de julio, enfrentándose a una de sus compañeras si un juez no lo evita.

Contará este trepa de manual y simpático charlatán con el apoyo de Pedro J. Ramírez que en un editorial le ha mostrado su apoyo contra "el oportunismo y el egoísmo" de Cospedal y Soraya y ha explicado que su máster "es una broma" en comparación de "los asesinatos políticos" de estas "dos peligrosas señoras".









Losantos deshecha directamente apoyar a Soraya y se queda con Casado, que ha trabajado codo con codo con el marido de la número dos del locutor, Rosana Laviada: "¿Por qué Casado y no Cospedal? Porque es el único que plantea con claridad -y así lo hizo en su entrevista en esRadio- que no cabe rehacer el PP, aunque ello sea paso inexcusable, sin reconstruir todo el centroderecha como alternativa de Poder. Y llamó a la unidad de cuatro fuerzas: el PP, Ciudadanos, Vox y las organizaciones no partidistas como Libres e Iguales. En realidad, al definirse como el candidato de la "España de los balcones", Casado plantea, desde otro PP, un Movimiento Democrático Nacional que reagrupe, antes y después de las citas electorales de 2019, a los millones de españoles que respondieron al mensaje del Rey del 3 de octubre". Soraya, que lleva un año en fuera de juego por sus supuestos amoríos (tal y como desvela Joaquín Vidal en Merca2), lo intentará con sus habituales cloacas, dinamita con la que cayeron Podemos, el procés y algunos de sus ex compañeros del Consejo de Ministros. 

Por ahora ha recibido cierta munición Casado, que este domingo es hagiografiado por Javier Negre en El Mundo, periódico que entrevista a un alicaído Aznar, mientras El País le lustra las botas a Sánchez. que ha concedido una entrevista a Soledad Gallego-Díaz, rojerío con reputación, y a Carlos E. Cué, de vuelta en Madrid tras sufrir un exilio bonaerense ordenado por Soraya. 

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