Jiménez Losantos sienta a las cloacas en su mesa










Al látigo de la clase política y mediática se le ha caído el discurso sin saberlo. Federico Jiménez Losantos lleva tres años cargando a diario contra el duopolio, que supuestamente estaría provocando la caída de políticos populares con poca cercanía al marianismo. Pero la dimisión de Cristina Cifuentes la provocó OK Diario, cuyo director, Eduardo Inda, es tertuliano semanal de su programa en esRadio. Y no solo eso: horas antes de publicarse el famoso vídeo Inda se lo había explicado a Losantos por mensaje de SMS, tal y como confirmó el turolense. ¿La culpa fue de La Sexta y Cuatro? En esta ocasión no.

Más difícultades tuvo para explicar la investigación de El Mundo a Pablo Casado tras el acuerdo entre el periódico de papel y esRadio. Pero Federico sigue con sus obsesiones mediáticas, calla sobre los pelotazos de ese sujeto siniestro llamado Florentino Pérez y olvida que tuvo que retirar hace casi cinco años una demanda contra El País, que publicó la conexión entre la caja b del PP y una ampliación de capital de Libertad Digital. ¿El motivo? El periódico de Prisa desveló la verdad.

También olvida Losantos que prometió entregar a Cáritas cada céntimo que hubiese llegado a su caja desde manos gurtelianas. Pero ahora que sabe que entró casi medio millón de euros mira para otro lado. Oculta el locutor que Libertad Digital se vio beneficiada de la publicidad institucional de Rajoy, Ignacio González y Esperanza Aguirre, lideresa que le concedió una emisora FM y varias de TDT en un concurso que se demostró amañado (y por las que acabó haciendo caja al venderlas para presentar beneficios maquillados en su grupo deficitario y anunciar como negocio una nueva ampliación de capital, que en este caso que no completó las acciones ofertadas al no contar con el favor de Génova, y previa a la presentación de unas pérdidas anuales que rozan el millón de euros).

Al citado concurso acudieron con un aval de un millón de euros concedido por Caja Madrid gracias a Alberto Recarte, a su vez presidente de LD y uno de los consejeros de la entidad de crédito con mayor amor por las tarjetas black, con 136.000 euros gastados. Sin olvidarnos de los favores mediante licencia y publicidad que le hicieron barones como Camps, Valcárcel, Feijóo o Zaplana; los años de publicidad gratuita que le dispensó COPE, emisora en la que obtenía un millón de oyentes más que en la actualidad; la fama que ganó con los disparates y mentiras sin contrastar sobre el 11-M, teoría con la que que jugó con la Guardia Civil que hoy dice defender y con las víctimas a las que supuestamente da voz; y la creación de un liberalismo castizo que vive del trinque público, que se manifiesta contra las bodas homosexuales, que pide el voto para racistas como VOX y que alienta al nacionalismo español más cerril.

Losantos se queda solo

La colección de cadáveres del autor de 'Memoria del Comunismo' es gloriosa (César Vidal, Nacho Villa, Fernando Giménez Barriocanal, Javier Rubio, Mariano Rajoy, Víctor Gago o Alberto Recarte), pero ni se le acerca a su colección de linchados e insultados, mientras él vendió lo propio en 'El Linchamiento', utilizando los defectos físicos de los adversarios, quizás como venganza vital a un rotacismo agudo que le impide pronunciar la "erre". Pero no se queda ahí: desde su minoritaria atalaya de extrema derecha neoliberal (cada vez menos escuchada, según el EGM, y menos leída, según comsCore) pidió con desenvoltura un revolver para cargarse a los de Podemos, animó a volar bares repletos de alemanes y cuestionó si no se podía bombardear Barcelona, ayudando a precalentar un clima guerracivilista en el que él haría fortuna y recuperaría el poder perdido tras la negativa de Rajoy en 2008 a dejarle paso a su patrocinadora, Esperanza Aguirre.

Pero Losantos sigue con la matraca del duopolio, quizás olvidando que Mediaset le proporciona jugosas entrevistas para promocionar sus libros, que Ana Rosa Quintana intentó ficharle como colaborador, que 'Sálvame' lo mima hasta la arcada, que Pablo Montesinos y Juanma Rodríguez son tertulianos estrella de Atresmedia, que Libertad Digital TV emite en Madrid por una emisora que perteneció a Antena 3, que esRadio emite en Sevilla por una licencia de la Fundación Lara y que Marhuenda sigue en su tertulia pese a los continuados insultos que le dedica el turolense a su grupo mediático.





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