Marear con otros temas










Arturo Valls fue uno de los protagonistas anuales de los Goya por expresar su malestar. La razón de su enfado es que esta gala en vez de centrarse en promocionar exclusivamente el cine español irrumpe en la agenda política. Al presentador le han caído de todos los colores, pero hay dos claves analizadas por Iniciativa Debate que hay que tener en cuenta: hay que ser más transigente con las opiniones de los demás y cuando existe una moda muchos utilizan el vehículo que sea, en este caso el feminismo, para sumarse al tren ganador.

Sea como fuere la opinión del productor y protagonista de la irrelevante 'Los del tunel' no es más que una opinión inofensiva: el problema que existe en el cine español es que hay ciertos organismos como la Academia Española de Cine que de un tiempo a esta parte han comprado este discurso llegando a imponer un guión como su fuese la Biblia.

Hay que ceñirse a lo que piensan por ti por una razón: la mayoría de los productores españoles han asumido el discurso de las televisiones. Y ese discurso dice lo siguiente: se acabó la Guerra Civil, se acabaron los mensajes del "No a la guerra" y el cine español debe ser una industria de entretenimiento frívolo para gloria de comedias absurdas y actores adolescentes con etiquetaje catódico en vez de una industria cultural como la literatura, el teatro, la música o la pintura.

Esa línea roja prohíbe la cultura, que denuncia situaciones incómodas para el poder, y apuesta por el ocio sin mensaje: películas para el abuelo y el niño que no molesten a nadie. Este es el triunfo de la prensa de la caverna, que desde medios como Libertad Digital han repetido hasta la saciedad que el cine español es una máquina de corruptelas, trinques y subvenciones.

Resulta cuando menos curioso que las teorías reaccionarias de un periódico que aparecido como beneficiario de campañas publicitarias del Canal de Isabel II, Metro de Madrid o algunos ministerios siga teniendo la desvergüenza de sostener ese discurso. Pero lo hacen y hay sectores poderosos en nuestro cine que lo asumen como propio. Así de bien les va...








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