Eduardo Inda y sus posverdades en el 'Chester'










La visita de Eduardo Inda al 'Chester' fue un juicio sumarísimo a sus mentiras como palanca del poder. El tema a tratar era la posverdad, por lo cual el invitado era el idóneo. Según el director de OK Diario, la posverdad es "invadir a una persona atrapada emocionalmente con mentiras. Pero la gente no es gilipollas y los medios que mienten lo acaban pagando". El polígrafo determinaría que dice la verdad a tener en cuenta las falsedades que ha publicado su medio, ejemplo de amarillismo y desprestigio.

La primera información analizada en la noche fue el de Tania Sánchez Melero, que según Inda es un "acto de choriceo" pese a que la diputada fue absuelta por un juzgado. Este hecho estaba motivado "porque los jueces tratan con demasiada benevolencia a los políticos", frase que acabó con una contradicción brutal: el tercer tema a tratar fue una información de OK Diario sobre Pablo Iglesias por el que Inda fue absuelto. ¿Benevolencia? La misma persona juzgó el caso de Tania y el de Pablo, por lo cual la cornada estaba servida.

Pero Inda siguió a lo suyo con la "chorizada" de Tania, que se defendió en plató denunciando que el auto señalaba que el PP había utilizado informaciones falsas. Inda desmintió este hecho, prueba de que ni se ha leído el auto ni le importa la verdad: según la sentencia, la querella se basa en recortes de prensa y "datos inciertos". Pero eso le da igual a Inda, que utilizó este asunto en tertulias como munición para favorecer al alicaído bloque monárquico con la misma arma que les provocaba la sangría, la corrupción, aunque en el caso de Podemos se basase en multitud de mentiras.

Tampoco hizo mención de autocrítica Inda respecto a la falsedad de las cuentas de Trías, pero Risto se equivocó en varios asuntos. Primero: el tema de Tania Sánchez Melero no lo publicó Inda y aunque no sea delito es evidente que tiene relevancia en el mismo plano ético en el que Podemos crecía demoscópicamente. Segundo: el caso Trías tenía una intencionalidad política porque se publicó unos días antes de unas elecciones, situación que no logró situar el 'Chester'. Tercero: Inda afirma que un cargo público puede morir políticamente pese a que gane sus juicios, verdad que sin embargo se le revuelve. Porque varias pruebas en juicios celebrados en los últimos tiempos han evidenciando el periodismo que practica el susodicho, cloacas, florentinos y villarejos, por no hablar de cómo cocinaba la información ante el estupor de Francisco Mercado.

Con el "Ramón Calderón es un presidente corrupto que yo eché del Real Madrid" demuestra su ego, con el "esas señoras se parecen bastante" sobre la votante catalana y la fotografiada junto a Otegui pone en evidencia su moral. A la estrella del GAL mediático no se le puede regatear ni un ápice de su única etapa profesional decente, coincidente con la del francotirador Ramírez: Nóos, Gürtel y Palau, que lograron que parte del establishment madrileño y barcelonés contuviese la respiración. Pero estas informaciones relevantes no pueden ser su eterno escudo para legitimar su participación en infames campañas político-periodísticas contra proyectos pacíficos y democráticos.









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