Lo mejor y peor de 'La Resistencia', la nueva apuesta estelar de #0










Merca2
desvelaba hace unos días que se han instalado dudas en las plantas nobles de Telefónica por la fuerte inversión que supone #0, ya que mengua en parte los presupuestos de unas series que crean marca y ejercen una función estratégica esencial para Movistar +.

El canal sustituto de Canal + canceló a finales de 2017 'Minuto #0' y 'Likes' y ha entrado en 2018 apostando por tres nuevos espacios diarios: 'Fama' y un nuevo show con Ángel Martín y Patricia Conde que están por llegar y 'La Resistencia', programa en el que nos detenemos.

Lo mejor de 'La Resistencia'

Lo mejor es su presentador. Lo advertía Movistar en una nota de prensa: convierte los contenidos indie en mainestream. Tal cual. David Broncano es el humorista del momento, tal y como ha demostrado en el mejor programa radiofónico de la actualidad, 'La vida moderna', en sus monólogos en 'Loco mundo' y en sus charlas con Javier del Pino o Andreu Buenafuente.

Porque Broncano es rápido, cuenta con un lenguaje propio y sabe entrevistar a personajes que ni abrirían cartel en 'El hormiguero' ni cuentan con especial interés. Pero el interés lo pone él, merecedor de un late-show propio por méritos conocidos. De 'La Resistencia' también cabe destacar su frescura: se hace en un teatro al lado de Gran Vía, el Arlequín, y los responsables del programa lo oxigenan "sacando" el programa a las calles. Acierto brutal.

Lo peor de 'La Resistencia'

Ricardo Castella es uno de esos humoristas que da más de sí dirigiendo que participando. Debería saber eso, bajarse del escenario y desalojar la involuntaria parodia de 'Sálvame' ya que solo aporta caras de extrañeza.

Entre lo peor también hay que destacar su nómina de colaboradores: Antonio Resines no levanta cabeza desde el adiós de 'Los Serrano' y en la última década ha protagonizado tres sitcoms fallidas, 'Cheers', 'Aquí Paz y después Gloria' e 'iFamily'. Ahora pretende exprimir su labor eternizando su personaje crónico de Diego Serrano...solo le falta la escobilla y se le nota forzado.

Tampoco aportan nada Dani Rovira, mainestream asfixiante y ese gracejo andaluz que no se puede aguantar con exceso de discurso animalista (nunca un discurso que pueda molestar a nadie), o Ignatius Farray, quizás es cómico más valiente de su generación pero al que en demasiadas ocasiones se le ven las costuras: en su estreno rompió una mesa, prenda por su personaje, y estos montajes "revolucionarios" no ayudan a dar veracidad a un show que no necesitaría de artificios para suponer el regreso al género en nuestro país.

Y decimos el regreso porque Buenafuente ha pervertido el género tanto en Barcelona, donde repitió el mismo programa con los mismos actores hasta quemarse, como en Madrid, donde ha renunciado a crear cantera para ayudarse de otros humoristas consolidados.

Aprueba sin duda 'La Resistencia' y con el tiempo se limarán las asperezas que le están provocando un fallido casting de colaboradores del que se está salvando un humorista que parecía amortizado tras el fenómeno emoticono, Jorge Ponce.




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