Sobre la renovada estrategia Pedro J. Ramírez










Pedro J. Ramírez, borracho durante cuatro décadas de ego y poder, sigue persiguiendo el reconocimiento que le han regateado muchos por el amor del periodista riojano por el amarillismo y por la etiqueta de "amoral" que le ha proporcionado su ideología cambiante. Este periodista lideró la trinchera del sindicato del crimen que persiguió con grandes verdades y algunas suciedades la caída socialista, se dopó de gloria con Aznar (que nunca se fió de él), creyó ver su Watergate con la ridícula teoría de la conspiración del 11-M y cuando perdió el liderazgo de la derecha mediática, 2008 acabó disparando a Moncloa, Zarzuela y Génova hasta que el Sistema lo mató con una de sus armas: el bloqueo publicitario.

Ahora a Ramírez se le ve incómodo con El Español, periódico más pendiente en comprar tráfico a terceros para acumular febriles clicks que de marcar la agenda política, deporte favorito del riojano durante demasiado tiempo. Ahora el ex director de Diario 16 y El Mundo protesta por el veto de La Sexta y TVE, sigue con su miopía sobre los asuntos de Estado, y sigue con su incompetencia financiera al haber diseñado una estructura brutal propia del siglo XX para un periódico 2.0, que acumuló 5 millones de euros de pérdidas en sus dos primeros años y que solo fue capaz de acumular pese al dopping promocional 11.700 socios hasta finales de 2016.

La estrategia de Ramírez

Ahora Ramírez pretende recuperar la influencia perdida con grandes scoops. Este pasado domingo El Español entrevistó a Ángel María Villar, que cargó contra Javier Tebas, protestó por la filtración policial de su detención a los medios y señaló que ha sido condenado por varios medios de comunicación. Es evidente que Villar, marginado mediáticamente, ha buscado en Pedrojota su salvoconducto para explicarse. Pero es evidente que los medios no le han dado demasiado juego a El Español, enemigo circunstancial de Tebas, del Gobierno y de varios medios de comunicación.



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