Paolo Vasile tiene un problema...










La crisis de audiencia en octubre de Mediaset tras el agotamiento del modelo de programación de Telecinco ('Sálvame', 'Gran Hermano', 'Mujeres y hombres y viceversa' o 'El programa de Ana Rosa'), va camino de complicarse porque en las últimas horas la situación ha tomado un rumbo problemático tras el escándalo que ha supuesto la expulsión de 'GH Revolution' de José María.

Este escándalo tuvo en sus inicios cinco fases: una denuncia por presuntos abusos sexuales, un interrogatorio extrajudicial al concursante acusado, una escuálida nota de prensa leída por Jordi González en 'El Debate de Gran Hermano', una filtración a El Confidencial, y otra nota de prensa de Mediaset en la que implícitamente confirmaban la información del citado medio sin exigir la presunción de inocencia para su concursante, linchado durante horas en las redes sociales.

Pero anoche la situación se complicaba para Telecinco: Carlota se negaba a presentar denuncia, hecho que colocaba en problemas a un programa que denunció presuntos asuntos sexuales sin presentar pruebas explícitas. El tema se ha agriado aun más esta mañana: José María a través de su club de fans denunciaba una "intimidación" por parte de los responsables de 'GH', señalaba que fue retenido durante 7 horas, insinúa que productora y cadena buscan remontar la audiencia con el escándalo, y además anuncia medidas legales, suponemos que contra ambas. Telecinco de forma sorprendente no reacciona. Y lo peor de todo es que sabe que el tema le puede pasar factura por su controvertido historial y por el precedente que creó 'La Noria'. Pero los problemas llegarán de todas las formas.

Porque tanto aunque se confirmen los indicios del delito, Mediaset tendrá que explicar por qué no se expulsó inmediatamente a José María, por qué el concursante superó las barreras de los múltiples test psicológicos del programa, por qué la seguridad no funcionó, por qué la cacareada vigilancia en Guadalix de la Sierra no sirvió de nada, por qué pidieron por el altavoz del dormitorio al concursante que saliese de la cama y nadie le sacó a gorrazos, por qué siguen apostando por formatos tan polémicos como este, por qué calientan este tipo de programas dando entrada a concursantes que perturban el ambiente, por qué introducen alcohol cuando en su sede de Fuencarral no está permitido beber, y por qué al menos no han defendido la presunción de inocencia de José María, linchado durante horas como "violador de España".

Es evidente que el departamento de comunicación que pastorea Mirta Drago se está viendo superado por unos acontecimientos que le están marcando el ritmo. Y Mediaset sufre ahora un tono fétido muy poco deseable para una empresa que no anda sobrada de audiencia y que además cotiza en bolsa. Paolo Vasile tiene un problema...




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