Enrique Riobóo, héroe de leyenda en el Senado (2007-2017)










En 2005 el Gobierno regional de Esperanza Aguirre con agostidad y alevosía reparte las licencias de la TDT entre sus amigos en un concurso que la justicia declararía irregular y que el PP, con la suficiencia del que se cree eterno ganador, volvió a puntuar con los mismos mecanismos: Libertad Digital consiguió la mayor nota en "pluralidad informativa". Este reparto suponía el cierre de canales míticos como el Canal 33 o Tele-K.

2007

Antes de las Navidades el Gobierno socialista se saca bajo la manga una Ley ad hoc para salvar la vida a las "televisiones de proximidad", que tenían que cerrar el 1 de enero de 2008. El BOE refleja aquella jugada y Enrique Riobóo, fundador y director de Canal 33, ve con satisfacción la "Disposición adicional decimoctava. Televisión de proximidad sin ánimo de lucro", que dice lo siguiente:

Tienen la consideración de servicios de difusión de televisión de proximidad aquellos sin finalidad comercial que, utilizando las frecuencias que en razón de su uso por servicios próximos no estén disponibles para servicios de difusión de televisión comercialmente viables, están dirigidos a comunidades en razón de un interés cultural, educativo, étnico o social.
El canal de televisión difundido lo será siempre en abierto. Su programación consistirá en contenidos originales vinculados con la zona y comunidad a la que vayan dirigidos y no podrá incluir publicidad ni televenta, si bien se admitirá el patrocinio de sus programas.
2017

Enrique Riobóo "regresa" al Senado, en este caso con la intención de facilitar una surrealista comisión de investigación sobre una presunta financiación irregular de Podemos que una y otra vez ha tumbado la Justicia. Entre medias el periodista gallego se mantuvo al frente del Canal 33, que por la inexistencia de una industria local audiovisual y por el supuesto desinterés del público madrileño hacia la información vecinal o local sobrevive con un aire entre amateur y pintoresco, viviendo del alquiler a terceros como emisoras radiofónicas como Radio Inter.

Canal 33 vivió las movilizaciones contra la guerra de Irak y fue uno de las pocas televisiones que se volcó con el 15-M, manteniendo desde 1994 un aura progresista y reivindicativa. No ha mantenido similar espíritu Riobóo, que admitió pagos en negro en el Senado a líderes de Podemos y señaló que sentía miedo de reunirse con responsables de Hispan TV, eso sí, les realquiló un canal mientras nutría su pequeña cadena de teletiendas, espacios taurinos, bloques religiosos y consultorios homeopáticos, prostituyendo éticamente la Ley de 2007. Este cajón desastre se agrava en Canal 33 porque esta cadena madrileña aprovecha su múltiplex para alquilar a cadenas como Buenacompra, que emite teltiendas o tarot, como en el pasado lo hizo a Alfa TV, que ha sido acusada en más de una acusación de ser el paraguas mediático de la supuesta secta llamada Iglesia Adventista del Séptimo Día.

Antonio Miguel Carmona, la nueva estrella del Canal 33 

El alicaído socialista se creyó Tierno Galván y cayó a la lona pese a sus aires de grandeza por una sucesión de excesos verbales: de las bromas sobre el Presige, "si hace falta hundimos otro barco", al compadreo con Luis Pineda. Porque Carmona, al que Pedro Sánchez ha conseguido sacar de las tertulias por su apoyo a Susana Díaz y por haber logrado los peores resultados históricos del PSOE en Madrid capital, intenta renacer con una biografía en la que se muestra como un guerrero que resistió las presiones del aguirrismo, la banca y el sector inmobiliario para ser alcalde en precario, y convirtiéndose en el tertuliano estrella del Canal 33 de su amigo Riobóo, que le dedica masajes deliciosos en la tertulia 'Aquí opinamos todos'.

En la actualidad Carmona dirige Diario Progresista, sin tráfico ni influencia, y ofrece entrevistas y susurros al OK Diario de Inda, mientras se convierte en "concejal florero" a la vez que se resiste a dimitir pese a su creciente marginación política. Al menos le quedan Inda y Riobóo.



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