Netflix irrumpe por el ventanal de nuestra industria: 'Fe de etarras'










Netflix no quiso tocar a la puerta. Prefiere pedir perdón que permiso. La plataforma americana de vídeos bajo demanda ha irrumpido en la industria española por su ventanal, no por la gatera. Ericsson señalaba esta semana que la demanda de los vídeos bajo demanda han crecido un 50% en los últimos 6 años y que para 2020 este tipo de consumo se acercará peligrosamente a la televisión lineal, que solo sobrevivirá si imita al fast food de Telecinco o a la información continua de La Sexta.

En los últimos tiempos Netflix, Amazon o HBO han desembarcado en nuestro país buscando que dejemos de ser los más piratas del universo para empezar a pasar por caja a la hora de consumir contenidos, ejercicio que como saben crea industria y es la única medida que logra que se respete lo que se utiliza. Netflix ha llegado provocando: para ello lanzó el mensaje de "Oh, blanca Navidad" en referencia a la cocaína de 'Narcos' en la Puerta del Sol, fichó para promocionar diversas series a Jaime Peñafiel o Esperanza Gracia, y ha utilizado a 'Las chicas del cable' para mofarse de los fallos técnicos de Movistar.

Provocar para sonar y ahora toca cine de la mano de Borja Cobeaga y Diego San José, nacidos a los pechos de 'Vaya semanita' y consolidados gracias al fenómeno de los 'Ocho apellidos...'. El éxito cinematográfico del contraste de tópicos norte-sur ha retrasado varios años 'Fe de etarras', film que retrata a un comando de la ETA en Madrid que ve con escepticismo la negociación final del conflicto vasco mientras se grita por las calles el "yo soy español" gracias a los triunfos futboleros de "La Roja".

Cobeaga junto a su cuate vienen avalados por el corto 'Éramos pocos', nominado a los Óscar de 2007, por la prometedora 'Pagafantas', por el pasó atrás de 'No controles', por los 'Ocho apellidos...' que Vasile no dejó dirigir a Borja, y por sus dos particulares visiones previas del final del conflicto: la tragicómica 'Negociador', amargo retrato que cuenta con la brillante labor de Ramón Barea cual Eguiguren, y por 'Aupa Josu', que se quedó en piloto por la cobardía de ETB.

Hoy, Día de la Hispanidad, llega el hijo de las citadas obras: 'Fe de etarras', con Netflix precalentando el horno con un cartel que tacha el "yo soy español" y con la caverna rugiendo: ABC toma testimonio de una víctima de ETA que se preocupa por la "banalización" de la violencia, olvidando aquello de Woody Allen, "la comedia es drama más tiempo". Y olvidando también que algo se habrá hecho bien cuando hemos llegado a un punto tan saludable que es evidente que hemos superado un conflicto tan doloroso. Para todos.



Comentarios