El baile de Pedro J. Ramírez entre política y empresa










Pedro J. Ramírez está más solo que nunca. La influencia menguante del director de El Español es evidente: ha pasado de hacer temblar a Moncloa a estar encantado de conocerse por dejarse ver hace unos días en el besamanos de Zarzuela, imagen con la que pretende volver "al Sistema" en el que tanto medró de forma infame y al que ayudó a comenzar a destruir cuando se quedó sin fieles en el poder.

El Español es hoy en día un barco a la deriva. Pero eso sí, a Ramírez no le importan en apariencia los números, a excepción si Moncloa promueve un boicot en el Ibex que le cuesta el sillón. Pero el digital pierde parte del jugoso capital invertido, en parte por Pedrojota, pero al menos el riojano lo recuperará vía megasalario.

Esta noche Ramírez tiene gala: se dejará ver en el Teatro Real junto a los galardonados por el premio León que concede El Español. Entre ellos Florentino Pérez, al que pretende aferrarse en plena soledad mediática.

Una marginación provocada en parte por su guerra con Planeta: recuerden que sus exclusivas sobre Casals provocaron que Marhuenda le recordase trapos sucios añejos, batalla que evidenciaba el enfado de Ramírez porque sus irregulares noticias no tenían eco en Ferreras. La Razón le contestó fichando hace unos días a su ex amigo Inda, a su hija, con la que no se habla, y a su ex mujer, Ágatha, a la que el próximo miércoles veremos...en 'El hormiguero'.

Ramírez mientras tanto mira con desdén como su último aliado en la conspiranoia del 11-M, Jiménez Losantos, certifica este viernes su alianza con El Mundo emitiendo su programa desde la redacción del periódico. No es fácil para Ramírez ver como el periódico que fundó y la radio que ayudó a impulsar estrechan lazos mientras olvidan a El Español, que ya no cuenta siquiera con el efímero acuerdo que firmó con Libertad Digital.

Pero Pedrojota no se puede quejar ante Federico: el turolense le mantiene la silla semanal y no le hace pagar sus traiciones. Recuerden que en 2001 Ramírez desenganchó sus postes de COPE (tras las muertes de Antonio Herrero y Encarna y el adiós de García) para olvidarse de sus amigos Losantos y Luis Herrero y pasar a formar parte del fallido y gubernamental dream-team de Onda Cero.

En 2010 la traición se agudizó cuando dejó sin presencia en TDT a un sediento Losantos porque creyó que el pacto COPE-El Mundo-Buruaga iba a relanzar Veo 7. Se equivocó Ramírez, Federico se echó en brazos de Ariza y ahora el turolense mira a su ex director como a un "pariente pobre" al que socorrer, limosna que Ramírez como vemos ni siquiera merece.


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