El gran error de Trece en su nueva etapa










13 TV nació heredando la precariedad de Popular TV, creció con una OPA de contenidos, tertulianos y presentadores a Intereconomía TV, se hizo mayor digiriendo el argumentario de Génova, con la intención de convertirse en alternativa informativa a La Sexta y Cuatro y de paso ganarse una licencia gubernamental, y ha estado a punto de morir por todos estos fallidos modelos tras perder 73 millones de euros desde 2010. Trece, que ahora se llama así la tele de los Obispos, quiere despolitizarse, rejuvenecer su audiencia, mejorar su target comercial y convertirse en un canal temático de cine con dos "interrupciones": la matinal con la eucaristía, con la intención de ganarse las simpatías del prelado, y la nocturna con 'El Cascabel'.

Es cierto que la tertulia quiere mutar a un nuevo modelo que no sean las tertulias con olor a 'El Gato al agua' para convertirse en un magazine con entrevistas, temas sociales y secciones varias. Pero el error de Trece es mantener el nombre de su formato estrella y continuar teniendo como estrella a Antonio Jiménez, lastrado por su imagen fanática después de varios años moderando las tertulias felinas. Aunque sus cambios podrían ayudar a que el canal sea alquilado de forma encubierta a una major, que le suministre contenidos y la explote comercialmente, tal y como informa El Español.

Cierto es que las TDT independientes siguen sin encontrar un modelo económico viable. Tan solo DMAX y VIACOM, que combina Paramount Channel con varios canales que emiten en las plataformas de pago, acumulan beneficios. Todo lo contrario que Real Madrid TV, DKISS, TEN (¿Dónde están los 5 millones de euros de inversión que prometió Raúl Berdónes en mayo?) y GOL, que gracias a su sorprendente acuerdo con Mediaset intentará equilibrar sus números. El canal deportivo de Roures lo intentará lograr con esos zafios combates ultraviolentos nocturnos, los restos que quedan de sus ventas al pago y los derechos que por Ley tiene que emitir en abierto.





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