José Pablo López, un chico listo en Telemadrid










Va tomando cuerpo la nueva Telemadrid que se vestirá de largo este septiembre. Tras casi dos años de transición, en los que se desmontó el aguirrismo, José Pablo López ultima con su equipo la nueva imagen del canal autonómico madrileño. Un proyecto que brilló en los noventa, pero al que sepultó informativamente el PP tras el famoso "tamayazo". Esperanza Aguirre aliñó de lamparones un canal que había destacado como vanguardia televisiva de la que se nutrían de contenidos y profesionales las grandes cadenas nacionales.

Porque la idea de la lideresa era servirse de esta plataforma como una especie de Intereconomía pagada por todos, refugio de una caverna expulsada por el zapaterismo de RTVE: Curry Valenzuela, Nieves Herrero, Fernando Sánchez-Dragó, Manuel Antonio Rico, Luis Mariñas, Isabel San Sebastián o Ernesto Sáenz de Buruaga, caverna a la que acompañaron el converso Hermann Tertsch, la escriba Ana Samboal, Julio Somoano y Víctor Arribas, hoy pastando en TVE, o la oportunista y estridente Cristina Tárrega, experta en ceros técnicos de share.

Y durante doce años Telemadrid alcanzó las más altas cotas de indignidad informativa, plataforma de la que se sirvió Aguirre para colar a amigachos y para tejer manifestaciones y debates de agit-prop contra José Luis Rodríguez Zapatero. Porque la cadena era parte de la red clientelar informativa favorable a los intereses de Aguirre gracias a tertulianos bufanderos y periódicos conservadores, dependientes del sectario presupuesto público.

En este erial ha aterrizado tras meses de pulso político José Pablo López, chico listo que planeó la oportunidad de 13 TV desde un despacho de La Sexta. A su lado tenía a Álex Samanes, que tras la experiencia de Popular TV sabía de la importancia de Barriocanal, que finalmente dio luz verde al proyecto. Los directivos recolectaron una paupérrima inversión inicial, compuesta por unos miles de euros de unos fanáticos mexicanos milagreros y otros del peligroso Nicola Pedrazzoli, que acabaría pateado por las sótanas antes de hacerlo por los jueces. Pero tras la esquina esperaban los Obispos, que en seis años han tirado por la ventana 50 millones de euros para conseguir una licencia de TDT gubernamental gracias a la propaganda genovita y a la OPA antiAriza. Barrioncal mira con satisfacción como Samanes controla la tele murciana y López la madrileña, sabedor de su influencia en Moncloa.

Pero aun así hay que decir que López ha arrancado con buen pie: prepara una nueva imagen de Telemadrid con una empresa catalana, ha palmeado a los sindicatos, agotados tras quince años de protestas, ha hecho del World Gay Pride una bandera de la cadena, ha fichado a varios profesionales con imagen progresista para sus informativos (Javier Gómez o Silvia Intxaurrondo), ha recuperado a los pocos periodistas que mantuvieron la dignidad de la señal (Alipio Gutiérrez, Inma Galván, José María del Toro y José Luis Poblador), a algunos formatos míticos (las versiones radiofónicas de 'Buenos días Madrid' y 'Madrid directo') y ha colocado con disimulo a algunos profesionales no demasiado señalados de su anterior proyecto (David Alemán o Nieves Herrero). Bien lo está haciendo López, consciente de que si ayer tocaba propaganda pepera non-stop en 13 TV para conseguir licencia, hoy toca nueva política para que Cifuentes y Ciudadanos no sean caricaturizados como monstruos fachas. Pragmatismo le llaman...



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