El giro conservador de El Mundo de Paco Rosell podría tener una víctima










El Mundo sigue buscando su hueco tras años de irrelevancia. Tras la decapitación de Pedro J. Ramírez, el periódico cortó amarras con el 11-M de la mano de Casimiro García Abadillo, dócil con el Sistema e impulsor de El Independiente, nombre erróneamente escogido por Victoria Prego y compañía. Posteriormente llegarían a la dirección del mundo dos periodistas realmente independientes con ligera orientación editorial hacia el socialismo, David Jiménez, perfil 2.0 que apostó por Papel, y Pedro García Cuartango, vuelta a lo analógico con respeto de sus compañeros pero con demasiados escrúpulos como para no informar sobre Ronaldo o para bendecir despidos.

Paco Rosell es el cuarto director de la época post-Pedrojota, y hasta ahora ha hecho lo que se esperaba de él: acercar la línea editorial del periódico a Moncloa, sellar un acuerdo con la esRadio de Losantos, ese que descalifica al periódico en el que colabora cuando le viene en gana, y preparar el ataúd para Papel, que según El Confidencial Digital podría cerrar este mismo verano. Este suplemento quería cubrir uno de los déficits que dejó Ramírez, incapaz durante un cuarto de siglo de cocinar un dominical que siquiera hiciese sombra a las poderosas maquinarias de Vocento, XL El Semanal, y Prisa, El País Semanal.

Y Papel puede ser la primera víctima de Rosell por cuatro razones: su facturación no es la deseable, sus números de distribución no son para tirar cohetes, su influencia es escasa y además aporta un prisma progresista en un periódico que se quiere hacer conservador. El Mundo ha decidido fusionar y dosificar la publicación de suplementos, por lo cual la revista creada por Javi Gómez podría tener los días contados.



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