Évole, Villarejo y los periodistas de cloaca










José Manuel Villarejo sigue con su particular tour mediático y este domingo hizo parada, la de más relumbrón, con Jordi Évole. Tras recuperar unas añejas imágenes del controvertido comisario en el espacio 'Esta noche' en TVE arrancó 'Salvados' con una puesta en escena cinematográfica digna del género policiaco. El interrogatorio se aliñó con entrevistas paralelas a personajes señalados por Villarejo como Artur Mas o Javier Ayuso, ex dircom del BBVA, ex jefe de la Casa Real con Juan Carlos I y actual director en la sombra de El País, amén de ser el principal responsable de la deriva neoconservadora del emblemático diario de Prisa.

Según "el rey de las cloacas" Ayuso es un espía del CNI con pose de periodista, aunque él se ve como un servidor público pese a ser un multimillonario empresario que ahora dice que se centrará en el periodismo de investigación, filtración de dossieres para derribar proyectos políticos democráticos que el comisario lleva ejerciendo desde hace años para goce de Eduardo Inda o Esteban Urreiztieta.

Es cierto que algunos se empeñan a caricaturizar a Villarejo cual malo de la película, pero olvidan que este señor quizás sea un simple pícaro que se ha sabido mover en un sistema podrido. Los malos serán los que le han dejado hacer, los que aprovecharon sus proyectos para hacer guerra sucia, los responsables finales, no un simple intermediario que se defiende con exposición mediática por miedo a lo que le pueda pasar.

Morirá matando Villarejo, que sostiene que se vio con Inda la tarde en la que supuestamente apuñaló a la Doctora Pinto como servicio al siniestro "Compi yogui" de Letizia. El mandamás de OK Diario niega la mayor, pero no puede hacer olvidar que sus movimientos en el barro le ha puesto la camisa perdida de lamparones. Quizás a Inda ni siquiera le importe, pero en los últimos tiempos no dejamos de advertir que la suciedad del periodismo ha tocado cotas inasumibles para una sociedad democrática.

Porque aquí han pescado todos y ni por esas cesan de dar lecciones de ética. El panorama mediático nacional es el que es: el duopolio televisivo chapotea entre campañas subterráneas de Ferreras, la telebasura italiana, trinques de "La Rueda" y lobbismo para que no vuelva la publicidad a RTVE y para que en la TDT solo aparezcan actores desastrosos, poco competitivos y dependientes del favor político a corto plazo.

En el campo radiofónico todos callan mientras Abellán evidencia que altos directivos presumen de comprar el EGM mientras el reparto de licencias sigue en manos del cacique de turno, ese que normalmente riega y adormece a la prensa local con publicidad institucional. El papel se muere con Cebrián como enterrador y con Casals haciendo campañas casi mafiosas mientras La Razón sigue siendo un juguete en sus manos pese a lo que se sabe a través de las investigaciones sobre el Canal de Isabel II, donde por supuesto su periódico se veía beneficiado mientras guardaba bajo siete llaves sus charlas íntimas con Bárcenas.

Y la red sigue siendo precaria porque las marcas siguen sin creerse sus mastodónticas audiencias, situación que echa al monte a los editores, más pendientes del click sensacionalista, del análisis SEO y de llegar a acuerdos con terceros para inflar el tráfico que de hacer periodismo. Panorama siniestro donde Villarejo es una simple anécdota que evidencia cómo se funciona en algunas zonas de los supuestos defensores públicos.



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