La factura que está pagando Pablo Motos por sus excesos y defectos








La visita de Isabel Pantoja al plató de El hormiguero provocó el récord histórico del programa de Pablo Motos durante una década. Pero al valenciano el masaje le ha salido caro porque le ha convertido en diana de los dardos mediáticos: desde Sálvame, que criticaba su benevolencia con la ex presa, a El Jueves, que denunciaba su machismo y lo caricaturizaba cual babosa.

Hace unos días Motos, quizás tras pacto subterráneo con Évole, tuvo que explicar su cara a cara con Pantoja, quizás intentando quitarse un cargo de culpa que le persigue: "Me contó lo mal que lo pasó. Y a mí me parece que una persona que tuvo una condena ejemplarizante, porque hay que decir que ella fue condenada a dos años sin antecedentes. Nadie entra en la cárcel dos años sin antecedentes. Pero ella sí, porque parece que había mucha presión a su alrededor y entonces decidieron que ella sí. Ella ha cumplido con su pena, no como otros que van en helicóptero a esquiar o se llevan de todo el 3%. Ella cumplió con su pena y luego quería reconducir su vida. Yo soy una persona que no me gusta lo malo. Yo creo que la vida ya es suficientemente jodida. En este programa llevo 11 años intentando sacar lo mejor de la gente. Y me va muy bien". 

Hasta ahora Motos había logrado escaparse de las polémicas, a excepción de sus zancadillas en plena campaña electoral a Pablo Iglesias que contrastaban con sus lametones a Soraya Sáenz de Santamaría, sin preguntas sobre corrupción mientras se encantaba de conocerse entre ridículos bailes. Pero al presentador la entrevista le ha salido cara, ya que su reputación se ha visto mermada justo cuando El hormiguero se ha convertido en uno de los motores de audiencia de Antena 3 cuando el prime-time de esta cadena está más sedienta de audiencia. No sabemos si Motos se abstendrá de mostrarse libidinoso ante las jóvenes presentadoras y actrices contra las que arremete por ego o por mostrarse como un baboso de barra de tasca ante el personal. Pero él sabe que está en el centro de todas las miradas, con permiso de Javier Cárdenas.

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