Radiografía de Jesús Tomillero








Nadie daba un duro por ese experimento improvisado llamado Sálvame Snow Week, reality-show express cuya intención es la de nutrir con dos nuevos colaboradores al programa que inunda con más de veinticinco horas semanales la parrilla de Telecinco. 

Pero la cosa no está funcionando mal, pese a que el concurso en sí es lo de menos. Porque en esta carrera Laura Fa es la única que podría ocupar una silla con garantías. Por mucho que Jordi Martín con altas dosis de teatro y maldad quiera acaparar el mayor número de minutos de televisión, hecho que les beneficia a sus compañeros.

Aun así la revelación del concurso es Jesús Tomillero, un joven semidesconocido que acaparó alguna página de ciertos diarios deportivos cuando salió del armario siendo árbitro. Porque el joven no va camino de convertirse en colaborador, sino de convertirse en juguete roto.

A eso aspira, quizás sin ser consciente, tras admitir una infidelidad a su novio en antena, tras dar varios espectáculos lacrimógenos de altura, tras engancharse con Chiqui por tuits y retuits y tras mirar apesadumbrado como Martín reconocía que había decapitado su peluche antes de orinarse en él.

Tomillero, miembro de la España profunda al igual que su novio marciano, no es consciente del lío en el que se está metiendo por cinco mil cochinos euros. Porque esta peculiar pareja seguramente mataría por un minuto en televisión, pero no son conscientes de que esto a la larga repercutirá contra ellos.

Esta noche se conocerán en el Deluxe el nombre de los dos primeros expulsados del concurso, que vivirá el día 23 de diciembre su gran final.

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