¿Existe una campaña de El Economista contra Mediaset?








Os ponemos en situación: en la primavera de 2012 Mediaset y El Economista cerraron un acuerdo beneficioso desde un punto de vista económico por el cual el grupo italiano compraba parte del portal Ecoteuve y además emitía unas piezas televisivas elaboradas por el grupo de Alfonso de Salas en el Informativo matinal de Telecinco y en las Noticias Cuatro de la noche.

Pero años después Vasile, que anteriormente ya había aplacado las eternas críticas de los periódicos más influyentes de Madrid y Barcelona, El País y La Vanguardia, haciéndose con el control de sus deficitarias cadenas de televisión, Cuatro y 8 TV, rompió el acuerdo para poner en pie su propio portal catódico: Telemanía.

Desde entonces, según Mediaset, las críticas en El Economista contra ellos no han dejado de sucederse. A tal extremo ha llegado la guerra que Vasile llevó al periódico económico ante la FAPE, que desestimó el recurso a principios de este verano.

Ahora cabría preguntarse, ¿hay campaña desde Ecoteuve contra Mediaset? Si lo analizamos desde fuera, recordando los masajes del portal cuando ambas empresas tenían acuerdo, seguramente veamos que hay un evidente cambio que busca el desprestigio de Telecinco y compañía.

No hay que engañarse: cargar contra Telecinco es muy fácil, ya que en las redes sociales la reputación de la cadena y aledaños está por los suelos. Y además, teniendo en cuenta las multas de Competencia y las demandas de los famosos que pierde Mediaset, la campaña es muy sencilla.

¿Pero se puede considerar campaña esta situación? No lo sabemos, pero también se podrían recordar verdaderas campañas que ha emprendido la cadena amiga. Y no solo hablamos de los cacareados 12 meses, 12 causas, con los que intentan limpiar su imagen. Sino de las campañas contra María Teresa Campos o Isabel Pantoja desde sus espacios rosas.

Pero también es cierto que El Economista y la mayoría de periódicos, radios y portales económicos viven de la presión mediática que ejercen contra la compañías zambullidas en bolsa, que normalmente pasan por caja porque los lectores más influyentes no se desayunen día sí, día también, basura chantajista que solo tiene como fin conseguir publicidad de una manera tan fácil como poco honesta.





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