Blas Herrero, compinche de Cospedal, pierde su impunidad tras una declaración de David Marjaliza







No es la primera vez que Blas Herrero, conocido en Asturias como "El Lechero" por su etapa como empresario lácteo, da un pelotazo gracias a los favores políticos. Recuerden que en los ochenta recibió por mediación de Alfonso Guerra y el clan asturiano socialista un centenar de emisoras FM para lanzar una emisora generalista "guerrista" (como la primera Telecinco y el efímero El Sol, que lucía bastante menos que cuando Ortega alentaba la llegada de la República en los treinta).

Pero la cadena guerrista no llegó y Blas se hizo de oro con los postes, primero al arriendarlos a la Onda Cero de Luis del Olmo y más adelante lanzando Kiss FM, emisora que le reportaría los famosos 211 millones de euros por un controvertido laudo contra Telefónica. Pero Herrero, íntimo de Rodríguez Ibarra, Guerra o Bono, no se conformó con sus amistades socialistas y amplió sus círculos sociales con populares como Álvarez Cascos, Esperanza Aguirre y más recientemente con María Dolores de Cospedal, a la que llamó, viendo barruntar la llegada popular a Moncloa, para fichar a su maridísimo, Ignacio López del Hierro,por 12.000 euros mensuales, tal y como denunció El Confidencial, no se sabe muy bien todavía a cambio de qué.

Y claro, del aguirrismo sacó licencias de TDT y de FM, donde siguió exprimiendo el chicle de Kiss FM, emisora caracterizada por su programación propia en mínimos y por rentabilizar como nadie un disco de cincuenta canciones emitidas en bucle. Y de Cospedal parece que ha sacado una señal TDT, exprimida por Blas con un contrato de alquiler subterráneo a Discovery para ahorrarse los cuarenta millones de euros de inversión y de paso asegurarse una rentabilidad para comenzar a amortizar los pagos a López del Hierro, con el que se dejaba ver en el Ritz hace un par de meses.

Pero Herrero, que cuenta entre sus amigos al propio Juan Carlos I, siempre había caído de pie...hasta el momento. Y es que el promotor David Marjaliza, en pleno ataque de sinceridad para atenuar pena, ha admitido que el Madrid de Esperanza Aguirre funcionaba como funcionaba y que compartía el pago de una oficina con el siniestro Javier López Madrid, oscurso compiyogui de Letizia y presunto acosador sexual, con Francisco Granados, único corrupto en el seno del PP madrileño que admite la ex lideresa, y Blas Herrero, que hacía negocios en la Avenida América con esta cuadrilla de la muerte que no daba puntada sin hilo.

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