Un victimista Buenafuente se aferra al Plus para evitar unas audiencias que casi siempre le han dado la espalda







Este lunes Andreu Buenafuente se estrenó en Canal + con el espacio Late Motiv. El humorista catalán se refugia en la televisión de pago después de una década de discretos registros en la televisión nacional. El cómico de Reus se estrenó como presentador hace más de dos décadas en TV3, cadena donde se mantuvo casi diez años, tras un comienzo de carrera donde su nombre comenzó a sonar gracias a Javier Sardà en la radio y a Alfonso Arús en televisión.

Tras su paso por la autonómica, se estrenó en enero de 2005 en Antena 3, cadena para la que producía Homo Zapping. Y en la cadena privada arrancó con seis meses sorprendentes que coincidieron con el final de Crónicas Marcianas, por lo cual su 24,8% de arranque suponía que Andreu se iba a convertir en una de las estrellas de televisión nacionales.

El problema es que Buenafuente, ya sin Sardà como rival, no supo consagrarse como estrella, en especial porque fue incapaz de reinventarse, encorsetado en formato demasiado repetitivo. Por eso en la segunda temporada bajó hasta el 21,5% y en la tercera y última en la cadena de Planeta logró un gris 16%, dato que le colocaba varios puntos por debajo de la media de su cadena.

Esta razón forzó a Antena 3 a ofrecerle un espacio semanal, pero Buenafuente se aferró a su género favorito, el late-show, casi siempre ruinoso para las cadenas con el millonario catalán. Y por eso firmó por La Sexta, cadena de la que era accionista. Pero en la cadena verde firmó cuatro temporadas con resultados más que discretos; 7%, 7,8%, 8,7% y 7,1%, insuficientes todas ellos para conseguir que un espacio de madrugada, franja que necesita de grandes resultados para ser rentable, se convirtiese en motor de la cadena.

Tras unos meses en el dique seco, Buenafuente aceptó, cuatro años después, la oferta de Antena 3, presentando en este caso Buenas noches y Buenafuente, espacio efímero que marcó un lamentable 9,3% de share en sus siete entregas, las últimas refugiadas en la madrugada de nuevo. Tras encabezar tres proyectos de los que había sido desalojado, Buenafuente sobrevivió gracias a su productora y desveló sus bajos momentos televisivos en el documental En el culo del mundo, del cual hablamos hace año y medio.

En su última etapa en abierto, tras negociar infructuosamente con Mediaset, fue En el aire, de nuevo en La Sexta. Pero ni los anunciantes con los que llegó bajo el brazo evitaron que Buenafuente siguiese marcado audiencias grises en sus dos temporadas, 7,9% y 7%, y que volviese a llorar por el horario. Viendo los directivos lo que colocó en su último periplo en Antena 3, formato vulgar y lastrado por una alarmante falta de imaginación, no se les ocurrió colocarlo en prime-time. Por eso, con el share adverso, se ha refugiado en el pago, donde vuelve a tirar del talento de Berto Romero, su pareja televisiva, cinematográfica y radiofónica.

Para una cadena como #0, que relevará a Canal + a partir del 1 de febrero, la incorporación de Buenafuente, con una larga carrera televisiva, no es inconveniente. Pero si Telefónica se cree que miles de abonados se darán de alta en Movistar + por Buenafuente, que no tiene ni de lejos el tirón del deporte, las series o el cine, es que están muy equivocados.

Las críticas al estreno de Buenafuente han ido entre el aplauso moderado y el pito agresivo. José Álvarez en Bluper destaca la falta de originalidad, Ricardo de Querol en El País señala que el ingrediente fuerte del programa es la música, algo trágico para un humorista, Sergio Espí en Periodista Digital califica el show de "aburrido", mientras que Borja Terán en La Información le da tres de cal y tres de arena.

La espectacular introducción de Late Motiv: 



El cameo de Mariló Montero o Fernando Esteso en el estreno de Late Motiv:



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