No canta ni baila, pero no vayan a verlo; el palo más duro contra el Jorge Javier Vázquez teatral








El crítico de Periodista Digital Sergio Espí ha analizado el estreno madrileño de la obra Iba en serio, que protagoniza como ya saben Jorge Javier Vázquez. No se la pierdan:

El 21 de diciembre de 2015 desembarcó, en el teatro Gran Vía Compac de Madrid, 'Iba en serio', el vehículo onanista con el que Jorge Javier Vázquez se ha estrenado sobre las tablas. En resumen: aunque la obra no carece de virtudes, el ego del presentador es tan asfixiante que no deja sitio ni para que el público reaccione.

EL EGO COMO MOTOR

Nada más salir del estreno capitalino de 'Iba en serio', mientras caminaba por la Gran Vía de Madrid, he llamado a varios amigos para comentarles la experiencia. Todos, sin excepción, me han preguntado lo mismo: "Pero ¿de qué va?" . Y yo les he contestado: "De su vida (La de J.J.)". Punto. No es suficiente.

¿De verdad la vida de Jorge Javier Vázquez es tan intensa, tan exótica y tan extraordinaria, como para que se haga, no sólo un musical, sino dos libros autobiográficos? ¿Por qué no? Puede serlo. Toda vida es interesante (por mediocre que sea) si se sabe contar. Aquí no saben.

El problema principal de 'Iba en serio' es que no ha identificado su propia razón de ser. La figura del presentador más famoso de nuestra tele no es suficiente para vertebrar una obra de ficción. Se necesita un tema, no un listado de sucesos personales, cotidianos y anecdóticos que no van a ninguna parte.

¿Qué nos han querido contar Jorge Javier Vázquez y el director/autor de la obra, Juan Carlos Rubio? ¿El paso de la infancia a la edad adulta? ¿La estrecha relación entre madres e hijos? ¿La identidad sexual? ¿El deseo como motor de la vida? ¿Que los sueños se pueden cumplir? No lo sé. Es todo y nada a la vez. Cualquier destello de temática, de sentido, se apaga, se diluye. Este montaje no tiene esencia.

La excusa argumental de que Vázquez va al psicoanalista para rememorar su vida y sus recuerdos, sirve para crear una puesta en escena dinámica y efectiva, pero poco más. El único trauma que tiene el presentador es que sueña con un hombre de pelo blanco que le canta en francés y se angustia. ¿Perdón? ¿a dónde va eso? Menuda chorrada.

A 'Iba en serio' le falta intensidad, nostalgia, tristeza y algún toque más dramático (ni siquiera la muerte del padre me emociona). Es todo demasiado superfluo, rápido y fugaz.

Creo que Vázquez ha montado este espectáculo para cumplir su auténtico sueño: vestirse de Betty Missiego rodeado de tres 'buenorros. Punto.

'Iba en serio' es un 'grandes hits' de la vida del presentador. Son sus experiencias, sus canciones, sus chulos, sus pseudo-dramas y su visión del mundo. Todo esto está muy bien. El problema, repito, es que no va a ninguna parte.

Pensaba realizar esta crítica alejándome lo más posible del Jorge Javier Vázquez como personaje público y centrarme en el 'artista', pero él mismo no me ha dejado. ¿Por qué? Porque durante hora y media no ha parado de repetir quién es: el J.J. mediático, el presentador de 'Sálvame', el 'Rey Midas' de la televisión...

Ese es uno de lo principales handicaps de 'Iba en serio': que no se ha creado un buen personaje principal. He salido del teatro sin saber quién es este tipo. Es tan grande el ego de Jorge Javier que no me ha dejado ver al Jorge Javier real. La única forma que tiene para crear empatía es hacer chascarrillos sobre su premio Ondas, sobre su programa, sobre todo aquello que conoce 'su' público. Debería haber hecho una obra para espectadores vírgenes, para extranjeros, por ejemplo, que no tengan ni idea de quién es. Ahí es cuando se hubiera esforzado por contar 'algo' de verdad.


JORGE JAVIER COMO ACTOR

Vayamos a lo importante: ¿Cómo es J.J. como actor? Mediocre. Tenía esperanzas de decir lo contrario, de verdad, pero no puedo. El problema es que no actúa, recita. Parece que está leyendo las biografías de 'Hay una cosa que te quiero decir'. Habla con prisas, enfatiza lo que no tiene que enfatizar y no para cuando tiene que hacerlo. Además, se pasa media obra con esa sonrisa irónica tan suya con la que parece que se siente superior a los demás.

LO MEJOR DE LA OBRA: EL RESTO DE ACTORES

Vázquez no es tonto y ha querido rodearse de lo mejor de lo mejor. Por un lado, destaco la labor de Edu Morlans, Alejandro Vera y Víctor González: el trío de buenorros' que canta, baila y actúan. De verdad, bravo por ellos. Están los tres impresionantes.

Y de Kiti Mánver, qué decir. Que es la mejor aliada y la peor enemiga de Jorge Javier Vázquez. La veterana actriz demuestra su genio y levanta ella solita la obra, por lo que deja a su estrella principal a la altura de un actor amateur de instituto.

No soy un experto, pero Jorge Javier, como cantante, no me ha gustado. Tampoco desafina pero, sin más. Bailar, no baila, simplemente se deja envolver por los profesionales que le rodean a ver si se le pega algo de su talento. Pues va a ser que no.

La última parte del montaje, aquella en la que nos metemos en un plató de TV (idéntico al de 'Sálvame') con un panel gigantesco del presentador como telón de fondo, me ha parecido grotesco. Me he sentido abrumado, asfixiado por tanto narcisismo.

EN RESUMIDAS CUENTAS

Quiero dejar una cosa clara: admiro a Jorge Javier Vázquez. Me parece un tipo muy listo. Se pasa media vida delante de las cámaras, escribe dos libros autobiográficos, adapta el primero de ellos al teatro y triunfa. Bien por él.

Tengo la sensación de que es un niño caprichoso que ha querido hacer lo que ha dado la gana y le ha salido de maravilla (al menos, a lo que taquilla se refiere). Es una lástima.

Detrás de 'Iba en serio' hay mucho trabajo y mucha ilusión, pero Jorge Javier Vázquez ha hablado de él sin profundizar en él. No ha salido de su zona de confort. No ha apostado como artista. Simplemente se ha alimentado así mismo y a su público de siempre y se ha echado a dormir. No basta con ponerse encima de un escenario para arriesgar.


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