¿Hay manipulación previa en Gran Hermano?








Sobre Gran Hermano mucho se ha escrito pero poco se ha probado. Se ha hablado de la manipulación de la cadena con los vídeos que se emiten, del supuesto tongo de las votaciones, de la censura del canal 24 horas o incluso de un posible guión que reciben los concursantes, hipótesis que se puso sobre la mesa tras la denuncia en público de Lucía Etxebarría sobre el guión de otro reality de la cadena, Campamento de verano, o tras desvelarse que en el Big Brother inglés se colaban redactores con carteles que hacían indicaciones a los concursantes.

Pero poco se ha hablado de la posible manipulación previa propiciada por los psicólogos del reality, que inducen y experimentan con la chavalería combinando sus rasgos psicológicos como un barman elabora un gin tonic. Ellos buscan amoríos, choques entre personas de carácter y polémicas varias. Ellos, en realidad, son los que merecen las loas sobre el éxito del concurso, y no tanto Mercedes Milá, que es verdad que con su entrega hace creíble un producto que es complicado de creer.



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