Évole destapa cómo las cloacas de Interior intentaron derribar a Podemos mediante la prensa








Con "La máquina del fango" de Umberto Eco como excusa, Évole se sentó en la redacción de El Periódico de Catalunya con Casimiro García Abadillo, Pilar Gómez, Julia Otero y Juan Carlos Monedero. Apoyado en el debate y en el reportaje, Salvados demostró una vez más cómo el Sistema intentó derribar desde las cloacas y con el dependiente papel como cómplice los dos proyectos políticos surgidos en el último lustro que se le escapaban a su control; Podemos y el proyecto secesionista catalán.

Claro, la prensa de papel, inmersa en engranajes mastodónticos llenos de deudas que dependen de la publicidad de empresas reguladas por el Ibex, esas que desactivaron a Pedrojota, quedó anoche retratada.

El ejemplo catalán fue evidente; nueve días antes de la famosa consulta, El Mundo destapó, por arte y gracia de la UDEF de Fernández Díaz, una presunta cuenta en Suiza de Trías, que anoche se mostró dolido mientras Urreitzieta imitaba a Ramírez sin rectificar y a Casimiro no se le caía la cara de vergüenza. Puso el contraste Javier Chicote, que habló del dolor ajeno y reconoció que en ABC dejaron correr el caso por falta de pruebas. Cabe recordar que Pedrojota celebró en 2012 que el periódico fundado por él había ganado las catalanas por destapar diez días antes las cuentas de Mas y Pujol en Suiza.

Con Podemos más de lo mismo, en este caso con La Razón, del mismo grupo que la Sexta, como retratado. Que si el padre Tania Sánchez tenía un chalé de protección oficial con piscina, que si Monedero se escondía en el Metro, que si Manuela Carmena se iba de vacaciones etc. Por no hablar del linchamiento unánime de El País, ABC y El Mundo contra el partido, fundado entre otros por un Monedero acusado en pocos días de fraude fiscal, de inventarse el currículum o de agredir a un señor.

Lo explicó a la perfección Manuel Castells al final del programa; en este país las elecciones las gana el que tiene más capacidad de destrucción, no de construcción. Aunque aquí, como comentó, no sirven los chismes sobre amantes que tanto escandalizan a los angloparlantes. Solo sirve la duda sobre corrupción para que todos parezcan iguales, tal y como soltó un desafortunado señor del PP cuando saltó el supuesto escándalo Monedero.






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