OK Diario; luces y sombras sobre la aventura digital de Eduardo Inda








Eduardo Inda volvió a Madrid hace ocho años tras vivir la etapa más siniestra de su carrera. Esta fue sin duda la dirección de la controvertida edición balear de El Mundo, tan siniestramente ligada a Jaume Matas y compañía. Como decimos, Inda regresó a la capital para relanzar Marca, diario que llevó a la cloaca bajo su dirección gracias a un madridismo de bufanda, un mourinhismo desatado y la errática decisión de fichar a famosillos como Fran Rivera o Leticia Sabater como columnistas deportivos.

En 2011, cuando ni las cuentas ni los lectores de Marca aguantaban más a Inda, Pedrojota, ya sin aliados en la política y por lo tanto antisistema, lo rescató para investigar en El Mundo, diario donde Inda ha vivido su época dorada, en tándem con Urreiztieta. En el diario de Unidad Editorial, con Pedrojota desatado, destapó los chanchullos de Zarzuela, los escándalos del monarca y la corrupción generalizada del PSOE y sobre todo del PP.

Pedrojota aguantó dos años sin tapujos. Justo hasta que Moncloa y Zarzuela se aliaron para presionar al Ibex, que se dejó de anunciar en El Mundo hasta que al riojano lo decapitaron. Tras esta destitución, Inda estaba de sobra y lo sabía. Por lo cual hace unos meses forzó su salida, rechazó por los galones que le dan investigaciones y tertulias la oferta de Ramírez para incorporarse a El Español y ahora ha lanzado OK Diario, un nuevo digital especializado en investigación.

No se sabe a ciencia cierta la composición del accionariado del nuevo digital, pero está claro que Inda lo dirige y vomita los dossieres de sus contactos en las cloacas del Estado. Para hacerse un hueco ha diseñado un equipo aseado; el gran Francisco Mercado en investigación, el ácido Miguel Serrano en deportes y el controvertido Lorenzo Ramírez en economía. Tiene buena pinta el proyecto, pero podría ser insuficiente para equipararse con el ambicioso El Español, para acercarse al gigante El Confidencial, al ideologizado Libertad Digital, al impetuoso Voz Pópuli o ni siquiera a El Diario.





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