Intereconomía vive sus horas más bajas tras perder a algunas de sus estrellas










La eterna crisis que sufre el Grupo Intereconomía vive uno de sus capítulos que comprometen a Julio Ariza, centrado día y noche en intentar pagar las deudas de los años del boom. Fuentes cercanas al grupo del toro señalan que algunos de sus trabajadores vuelven a tener problemas a la hora de cobrar, situación que se ha producido en multitud de ocasiones en los últimos años.

Esta temporada el efecto de la crisis se está notando incluso más. Y es que las estrellas matinales de Intereconomía TV y Radio Inter se han marchado a la competencia. En el caso de la televisión fue Federico Jiménez Losantos el que rompió amistosamente el acuerdo con Ariza para emitir su tertulia a través de Viral TV, disponible en la TDT de Madrid y Valencia y en Vodafone TV.

También dijo adiós su estrella de Radio Inter, el mítico Carlos Peñaloza, que se incorporó este septiembre a Radio Internacional, emisora con vínculos con el régimen chino. Su lugar lo ha ocupado el formato Buenos días España, que conduce entre las ocho y las diez de la mañana el polémico Eduardo García Serrano.

Tampoco ayudan en absoluto en la paz del grupo las polémicas de las últimas semanas, que ayudan a que trascienda una imagen radical del grupo. La primera acabó en demanda de la diputada socialista Carla Antonelli, que ha llevado a los tribunales a Xavier Horcajo por llamarla despectivamente "travestida". En el segundo caso el general Monzón, de 81 años, aprovechó una colaboración en Radio Intereconomía para retar a duelo a muerte al actor Willy Toledo. Increíble pero cierto.






Comentarios

  1. Para "horas bajas", las de los cientos de despedidos por este negrero y presunto corruPPto quebrador de empresas, cientos de despedidos a los que estamos pagando todos con el FOGASA mientras el navarro acumula un importante patrimonio personal libre de reclamaciones laborales.
    Muchos lo supimos desde aquel aciago día de junio de 2003 en que se perpetró aquel golpe de estado flagrante llamado "tamayazo": las consecuencias se pagarían durante décadas. Una de ellas, la existencia (y enriquecimiento) de personas (es un decir) como Ariza.

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