El PP y Podemos afilan sus cuchillos mediáticos de cara a la gran batalla política de diciembre






Se barruntan elecciones generales para el próximo diciembre y los cuatro actores aspirantes a Moncloa juegan sus bazas mediáticas como pueden. Es el caso de Mariano Rajoy, consciente de que tiene pie y medio fuera de la partida ya que aun consiguiendo buen resultado no se libraría del posible veto de Albert Rivera, que preferiría aupar al poder a Soraya de la mano de Cebrián.

Rajoy intenta sobrevivir, ya sin Arriola bajo la mesa, conteniendo las críticas al duopolio, que está atemorizado por tres razones; la entrega de seis canales TDT, los multazos de Competencia y la vuelta de la publicidad a TVE. Es por ello que el duopolio cesó la exposición de Podemos, ahora relegado como un partido menor.

Paolo Vasile, que cedió en prenda El gran debate, Te vas a enterar y a Cintora e hizo a medida un espacio gubernamental como Un tiempo nuevo-pensaba que Rajoy iba a relevar al "traidor" Lara por él-, ve como Atresmedia también cede ante Moncloa de tres maneras; desactivando Salvados, eliminando temporalmente El Intermedio y fichando al "sorayo" David del Cura para Onda Cero. Es decir, que el duopolio está más preocupado por que le quiten que por que le den, ya que les siguen saliendo unos números muy solventes.

Además de contener al duopolio, Rajoy aprovechará el reparto discrecional de licencias para premiar a 13 TV, impulsar la nueva Intereconomía de Secuoya y quizás mimar a Cebrián si Soraya insiste. Aunque el gallego es consciente de que su grupo mediático no es RTVE, quebrado y desacreditado ante el gran público, ni el papel-desactivado tras el despido forzoso de Ramírez, Moreno y Antich-, sino la Conferencia Episcopal, que le ha diseñado una parrilla a su medida en COPE-el genovita Herrera por las mañanas, el genovita Pérez al mediodía, el genovita Expósito por las tardes, el genovita Colmenarejo por las noches y la genovita Cristina en el fin de semana-.

Además, los obispos cuentan con esa aberración llamada 13 TV, Intereconomía 3.0, para montar debates contra Podemos mañana, tarde y noche. Al fin de cuentas, ¿qué son cuarenta kilos, que es lo que ha perdido el canal desde su fundación, en comparación con la salvajada de la equis de la declaración de la renta? Nada y menos.

¿Y el papel contra Mariano? Nada de nada. Prisa se ha convertido un grupo apolítico tras el rescate, ABC tira de las orejas por estatus hasta que se acerquen las elecciones, La Razón es una alfombrilla, El  Mundo ha mutado hacia una estética progre-pero es hueco e inofensivo-, y Ramírez entre paranoia digital y autofelación parece que no está, aunque se le espera.

¿Y Podemos? Pues el partido de Pablo Iglesias se ha quedado solo, ya que ni marca los tiempos mediáticos y su mensaje ha perdido efectividad y presencia en las tertulias políticas. A este problema se le ha sumado que diversas webs afines, grupos de redes sociales y demás le miran despectivamente por despreciar en público a Izquierda Unida, formación que está para partido de homenaje. Solo parece resistir como aliado Roures, proveedor de grandes medios pero en segunda línea política, ya que hasta El Diario parece haberse cambiado de chaqueta-"ellos piensan no se puede cambiar nada aquí la gente es imbécil y va a votar a Ciudadanos, pero yo prefiero estar con mi 5 % y mi bandera roja. Me parece superrespetable, pero a mí dejadme en paz. Nosotros no queremos hacer eso. Queremos ganar", Iglesias dixit-.

Es cierto que Iglesias, el único valiente contra la monarquía, llega fatigado hacia la carrera electoral, pero hay que tener en cuenta varias bazas a su favor; la consciencia de la masa crítica de que Podemos es la única solución posible, la simpatía de fuerzas nacionalistas hacia el proyecto-hecho que conllevará que militantes de ERC, BNG o Bildu se abstengan de votar a sus propios partidos en unas generales-, la fuerza de las redes sociales, el voto oculto y el ataque del Sistema, que puede provocar una reacción ciudadana de solidaridad.

Por último hay que recordar los aliados mediáticos del PSOE, apuntalado por los medios del Sistema y con la máscara de oxígeno que le sirve Prisa, y Ciudadanos, que se ha dejado votos y aliados mediáticos cavernarios-Libertad Digital o Intereconomía- tras su política de pactos en las pasadas autonómicas.





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