El Presidente no tiene quien le escriba






La debilidad del agónico Partido Popular ha provocado una rebelión entre los miembros más fieles de su camarilla mediática, entre los que podemos destacar a ABC. El diario más emblemático de la derecha lleva tres meses exigiendo cambios inmediatos al partido del Gobierno. Unos cambios a los que un inmovilista Mariano hace oídos sordos.

La última bomba de relojería del diario que dirige Bieito Rubidio ha sido la publicación este domingo de una incendiaria entrevista a un Aznar envenenado por la deriva del partido que refundó. El problema para este Gobierno es que sus huestes mediáticas están más esquilmadas que nunca, diviéndose entre los medios que le tiran a dar y los medios que le apoyan tapándose la nariz. Parte de la culpa de este grave problema es sin duda la errática política mediática de un Gobierno que se centró en sus primeros años en mimar a Prisa para desactivar a su eterno enemigo. El rescate a Cebrián lo pagan a diario los cada día más prescindibles El País y Cadena SER, que viven gracias al mimo de un anacrónico Mariano que creyó que desactivando al imperio del monopolio-Garcia dixit- tenía la jugada mediática ganada. Craso error.

Porque su segunda decisión en política mediática fue mandar a RTVE a la irrelevancia. Y no lo hizo, tal y como se barruntaba la izquierda, limpiando redacciones para enchufar a "Urdacis" y "Buruagas". Su jugada fue imponer un preocupante perfil bajo, primero, redactando sectarias listas negras-Ana Pastor, Fran Llorente, Juan Ramón Lucas, Javier Gallego o Toni Garrrido-, segundo, colocando a un tecnócrata como Echenique, que no tenía ni idea del asunto, y tercero, fichando a Somoano, que cambió a brillantes comunicadores por rubias e insípidas locutoras al frente de los espacios estrella-Marta Jaumeandreu o María Casado-.

En RNE sucedió tres cuartas partes de lo mismo, ya que se cambiaron las estrellas que habían resucitado la estatal para promocionar voces de las madrugadas como Manolo H.H. o Yolanda Flores. El PP ha rematado ahora a la Corporación pública rescatando a José Antonio Sánchez-como premio por hundir Telemadrid-, colocando en los Telediarios a Gundín-ex jefe de opinión de La Razón-, resucitando efímeramente a Buruaga, y fichando como locutor estrella de RNE a Alfredo Menéndez, que se encargaba de dorarle la píldora en Onda Cero a Esperanza Aguirre. Resultado; audiencias hundidas y credibilidad por los suelos.

A los mimos a Prisa y al sectario tutelaje de RTVE-jaleado por insultadores de extrema derecha como Losantos o Tertsch-, se unió que Rajoy erró el tiro pensando que desactivando Prisa, grupo cercano al socialismo, se acababa el problema. Pero se le escapó que su amigo Lara no iba a aceptar sus sugerencias, por lo cual la Sexta es a día de hoy el medio más influyente del país gracias a denunciar los escándalos que rodean al partido del Gobierno. Ni siquiera los mimos de Casals en las sombras y de Marhuenda en las teles sirven para acercar posturas entre Planeta y Moncloa, que ve como Onda Cero, medio que se supone afín, no solo mantiene a Julia Otero, sino que ficha a Juan Ramón Lucas y podría cerrar su dream team progresista, modelo la Sexta Radio, con Montserrat Domínguez.

Onda Cero no es el único medio que se ha divorciado del PP, porque El Mundo con David Jiménez ha seguido el mismo camino. La decapitación de Pedrojota ha servido para que Mariano no se desayune los bombazos dosificados del diario de Unidad Editorial, pero a cambio El Mundo parece a día de hoy un periódico progresista y Ramírez se limpia la coronilla para alegrarle la precampaña al gallego con El Español.

Onda Cero y El Mundo no son los únicos medios conservadores divorciados del marianismo, ya que ocurre algo parecido con esRadio, emisora fundada cuando a Jiménez Losantos lo decapitaron los curas con la complacencia de un Mariano que no aguantaba sus sermones matinales exigiendo que abriese las puertas del Congreso de Valencia a Esperanza Aguirre. Ésto unido a la promoción interesada de UPyD, dio con Ramírez y Losantos, compinches en conspiranoias, en la calle. El cuarto medio conservador fuera de la órbita pepera es Intereconomía, ya que Ariza se fue a la quiebra amenazando al Presidente. El navarro esperaba cobrar los servicios y convertirse en el Roures de Mariano, pero nada de eso pasó, en parte porque el gallego se vengó de sus juegos electorales con Libertas o Sociedad Civil, que lideraban tertulianos gatoadictos como Miguel Durán o Mario Conde.

Estos cuatro divorcios unidos al pulso del duopolio televisivo y al nacimiento de nuevos medios-El Diario, Infolibre o La Marea, que le manchan la cara a diario- le complican el panorama electoral a un partido del Gobierno que tiene pocas posibilidades, por no decir ninguna, de repetir mandato. Mariano parece habérsela jugado a una sola carta-dos, con permiso del pacto de no agresión con Prisa-; Barriocanal, o sea, la Conferencia Episcopal, que tras tirar veinticinco millones de euros por el desagüe televisivo recibirá una licencia para seguir haciendo al menos otros cinco años de propaganda genovita. A 13 TV, que a día de hoy es casi irrelevante, se le sumará la revolución de COPE, que espera con los brazos abiertos a Herrera encabezando un batallón de la Brunete donde le acompañarán Expósito, Colmenarejo, José Luis Pérez y Cristina. A esta exigua tele y a esta radio se le podría unir Secuoya-grupo que ha crecido al calor de las concesiones de televisiones autonómicas controladas por el PP-, Berdonés espera su momento mientras en la recámara huele la consecución de una licencia de tele nacional que podría ser insuficiente para cebar al torpe marianismo mediático.





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