Informe Ana Romero: Los trece dardos de la periodista contra el decadente rey emérito







En el libro 'Final de partida', Ana Romero describe la última etapa de Juan Carlos I al frente de la corona española. En el adelanto publicado por medios como El Mundo o Voz Pópuli, podemos encontrar hasta trece dardos casi mortales para la imagen pública de un monarca que no ha dado muestras de escrúpulos, democracia y dignidad en sus casi cuatro décadas en el trono:

1- Un rey solo: "Solo, sentado sobre un sofá vacío frente a una tele.Solo, sin el sonido de los flashes y las bromas impostadas, junto a un teléfono que más que un móvil era su cordón umbilical con un mundo del que se había aislado. "Poco a poco, le fueron quitando todo: el poder, la mujer que amaba, su capacidad para disfrutar de la vida. No le dejaron nada, excepto la soledad de un viejo león que se retira solo a morir", señala una persona que supo de esos días trágicos de Juan Carlos I durante parte del año 2013. Según esa misma persona, a partir de enero de 2013, y sobre todo en el terrible mes de marzo, el rey fue sometido a un "confinamiento en régimen de incomunicación".

2- Aislado de la familia: "La familia también hacía tiempo que había desaparecido, si es que alguna vez la tuvo. "Podía pasarse hasta dos meses sin ver al príncipe, que estaba claramente del lado de la madre", señalan fuentes conocedoras de las escuálidas relaciones familiares de los Borbón-Grecia. "Incluso sin ver a la infanta Elena, de la que siempre se dice que es la que más unida está a él. A veces venía a verlo cuando iba a montar a caballo a La Zarzuela, pero ellos no saben lo que es el amor familiar, nadie les ha enseñado -continúan-. No fue elcaso Urdangarin el que descompuso a la familia: esta simplemente no existió nunca. Me daba pena verlo ahí solo, un sábado, un domingo por la tarde y por la noche, sin más compañía que los ayudas de cámara", cuenta una persona que en más de una ocasión dejó a los suyos para acompañar al monarca en los temibles fines de semana de prisión incomunicada a los que fue condenado".

3- El intento de suicidio: "Mándame una pistola para que me suicide", le dijo el rey a uno de sus amigos después de que el Gobierno, el jefe de la Casa y hasta el director del CNI le hubieran obligado a cancelar el viaje a Abu Dabi "no por consejo médico -como se dijo públicamente-, sino porque se comprendió que CSW [Corinna zu Sayn-Wittgenstein] podía ser un verdadero peligro para la seguridad nacional". La petición de una pistola era claramente una exageración del monarca, que no podía ocultar su irritación. Por primera vez casi desde la muerte de Franco, no se hacía su voluntad. Según se comentó esos días en su entorno, "entre unos y otros" le estaban dejando "sin salida vital".

4- El viaje que marcó su final: "Para un político que trabajó cerca de él durante años, "cancelar el viaje de Abu Dabi fue un error, porque fue cuando el rey dijo: 'Van a por mí'. Desde entonces, y hasta finales de marzo, sufrió una gran presión para que abdicara. Se sentía completamente solo y entró en depresión. Le obligaron a que dejara de verse con CSW, se operó otra vez y tenía mucho miedo". La celeridad y la seriedad con la que se canceló el viaje a Abu Dabi -el embajador de España allí, Eugenio Salarich, lo supo menos de 24 horas antes- le dejó "noqueado" de una manera especial, según fuentes de su entorno, que añaden: "Es un manipulador nato: le dice a todo el mundo lo que quiere oír en cada momento, incluido a su hijo". Más de un día en esa espantosa primavera, un alto cargo del Gobierno recibió a un rey exasperado en su casa, a horas intempestivas, sin tener con quién hablar o a dónde ir. La mujer de este fiel servidor del Estado, alertada sobre la presencia de una visita destacada, ha visto más de una película en el cine a solas esperando a que el desdichado monarca abandonara su casa y ella pudiera volver sin importunarlo.Para otros, sin embargo, por primera vez en mucho tiempo, la Casa del Rey y el Ejecutivo actuaron con decisión, como debían haberlo hecho durante los últimos 38 años: la presencia de CSW en Abu Dabi para acudir junto al monarca al Energy Summit era una potencial muesca en el "desprestigio institucional" que estaba sufriendo España".

5- Su apoyo: "Ella era su único objeto de consuelo y de cariño. Pero para la mayor parte de su entorno, su pareja no era más que "una manipuladora que se aprovechaba de su débil estado para sacarle todo lo que quería". "Now that I know what it is to be with somebody, I'm going to suffer solitude", "Ahora que sé lo que es estar con alguien, voy a sufrir de soledad", le dijo el rey a CSW. Ella, en respuesta a este enamoramiento supuestamente único en la vida del monarca, respondió con insistentes llamadas interesándose "por sus molestias, reconfortándolo, preguntándole si se había tomado las medicinas, cómo había pasado el día. Le daba pena que nadie lo hiciera, que nadie se estuviera ocupando del hombre detrás del rey". "Él estaba aterrorizado: por su mala salud, por el futuro. Ella lo consolaba y le insistía en que no debía tirar la toalla. Le recordaba que él era el rey, que sólo él debía decidir". A casi nadie en España logré arrancarle una visión positiva del papel que jugó CSW en los críticos días de 2013. El entorno inmediato del rey, que conocía su insistencia en que este no cediera a las presiones y renunciara la Corona, veía motivos interesados: "Le vale más como rey". Apenas un miembro de la clase política me habló con más caridad esa primavera: "Lo atiende, le da cariño, y eso está bien. Pero creo que los españoles ya no la dejarían verlo. Sobre todo la derecha cavernícola. Sí, ella ha ganado mucho dinero gracias a él, pero también se lo ha hecho ganar a empresas españolas". 

"Él está obsesionado con ella, y ella está embarcada en un estilo de vida irreal", me señaló otra persona del entorno del rey que dice conocer bien los recovecos de la vida privada de CSW. Esa primavera, la caricatura de CSW como mujer diabólica se abrió paso por los mentideros madrileños: su mal carácter; su manera de darle al rey "carrete cuando conviene y de recogerlo cuando hace falta en un perfecto ejercicio de manipulación", y hasta la escena que CSW le montó al monarca en pleno hall de un hotel de Venecia frente a un grupo de personas que habían viajado con él en el mismo avión en el que ella no fue invitada. Ese dibujo iba acompañado de otro: un monarca mayor, débil, asustado, que llegaba al final de su vida en completa soledad. Aquí, de nuevo, las visiones difieren. Según unos: "Ella era la única que le hablaba claramente, que se reía de él, que le gritaba cuando hacía algo inaceptable y que lo trataba normal, como un ser humano, no como un rey".

También CSW afirmó encontrarse en una situación muy complicada que ella no dudaba en calificar de "pesadilla". No podía ver al rey pero se sentía obligada a apoyarlo en la distancia. Se sabía criticada a lo largo y ancho del país: si estaba, por estar; si no estaba, por no estar. En su afán por defenderse, acabó poniendo aún más piedras en el camino. Cuando se canceló el polémico viaje real a Abu Dabi, una CSW muy enfadada que, como hemos visto, se quedó colgada en la suite presidencial del Emirates Palace se refirió a lo sucedido como un "golpe de palacio" en Zarzuela que tendría retenido a don Juan Carlos. Aunque sus interlocutores no llegaron a creerla, sí intuyeron sin embargo que el rey de España empezaba a perder su poder. Y en el colmo de la humillación, al comprobar que el rey no iba a ocupar la suite presidencial, se le sugirió a CSW que debía abandonarla, a lo que ella se negó en redondo.

6- La última humillación pública: "El 10 de febrero de 2013, cuando Juan Carlos I acudió al Buesa Arena en Vitoria para presidir la Copa del Rey, el recibimiento fue desolador. Además de la tradicional pitada al himno nacional, los asistentes le gritaron "¡Fuera, fuera!" y, lo que es peor, le corearon la canción infantil: «Un elefante se balanceaba sobre la tela de una araña". Una cosa es que se pite al rey en España debido a las habituales tensiones nacionalistas y otra es que se le hagan chanzas porque su imagen ha dejado de inspirar respeto.

Este punto fue especialmente doloroso para él, porque todos los que le conocen lo describen como "un caballero". Le llegaban los vídeos y las imitaciones más crueles, y él los interpretaba -correctamente- como la pérdida de popularidad entre todas las capas de la sociedad. Su corona se tambaleaba con claridad, pero cayó definitivamente cuando perdió el respaldo de la clase dirigente y de los poderes fácticos.

Como cada año, a primeros de enero de 2013, EL MUNDO le había regalado a Zarzuela una encuesta con preguntas que nadie parecía querer hacer para no infligir más daño a Juan Carlos I. En esa en particular se pudo ver claramente que el rey no recuperaba la popularidad que había perdido tras la caída en Botsuana. Esos 20 puntos de crédito que se despeñaron por el risco de la irresponsabilidad personal ya no volverían jamás".

7- El testamento: "El 31 de marzo, EL MUNDO volvió a asestar un golpe en forma de exclusiva al publicar el testamento de don Juan de Borbón, del que siempre se dijo que vivió gracias a la ayuda caritativa de algunos seguidores monárquicos españoles. Crónica, el suplemento dominical dirigido entonces por Miguel Ángel Mellado, se hizo con el documento que demostraba que don Juan murió rico y que dejó a sus tres hijos casi siete millones de euros entre cuentas bancarias e inmuebles. El dinero, además, estaba en tres cuentas en Suiza. Su hijo ingresó los 2,25 millones de euros que le correspondieron en una cuenta en Ginebra mediante tres cheques en octubre de 1993. La información [firmada por Ana María Ortiz] no dejó bien parado al rey, del que siempre se sospechó sottovoce que podía tener cuentas en el extranjero. Durante más de tres meses, Zarzuela guardó silencio. A principios de julio se nos convocó a un briefing en Magnolias en el que, sin previo aviso, se nos informó de que el jefe de la Casa, Rafael Spottorno, había hecho una laboriosa investigación fruto de la cual había comprobado que el rey empleó esos 2,25 millones de euros en pagar "deudas y obligaciones" de su padre, y que en 1995 cerró la cuenta. Spottorno no aportó prueba documental alguna. Los bancos se habían fusionado, había pasado mucho tiempo y los papeles habían desaparecido. Tampoco hubo documentos de que el monarca hubiera pagado impuestos en España por la herencia recibida".

8- Su peor momento: "Sin movilidad y sin popularidad, tocado en su percepción pública por su relación con Corinna Sayn-Wittegenstein [sic] y ahora también por su aireada -aunque no probada- intervención para proporcionar la presidencia de la Fundación Laureus a su yerno, don Juan Carlos ya es permeable a asumir una próxima abdicación, siempre en una coyuntura más distendida que le permita lo que, sin duda, merece: dejar la jefatura del Estado con la vitola de haber sido el mejor rey de la historia de España. Porque ya su permanencia al frente de la institución de la Corona ha traspasado el umbral de la optimización de la monarquía de tal forma que la proclamación de don Felipe produciría una regeneración institucional completa con un efecto dominó en todo el sistema, ahora muy renqueante", escribió el antiguo director de Abc (...).

Lo que Zarzalejos escribió se lo habían confirmado directamente en Zarzuela, pero los hombres de gris no tuvieron empacho en desmentirlo ese mismo día a través de un comunicado. El rey "montó en cólera" al comprobar que su entorno no sólo aceptaba con los brazos abiertos lo que aún no era más que una idea sin elaborar, sino que empezaba a difundirla para que no hubiera marcha atrás. Esto hizo extremar las precauciones a Spottorno, que, en 2014, cuando la idea volvió a estar sobre la mesa, fue preguntando al rey cada día durante dos semanas si "esta vez iba en serio", o si "iba a cambiar otra vez de opinión".

9- Doña Letizia como enemiga: "El propio rey se encargaba de airear la sospecha: doña Letizia no estaba preparada para ser reina de España. No he podido confirmar si todo lo sucedido en torno a la princesa de Asturias durante aquellos meses fue una tormenta de verano auspiciada por los que no querían que accediera al trono, entre ellos su propio suegro, o si se trató de una serie de hechos consecuencia de su atribulada existencia.

Lo que sí puedo asegurar es que la tormenta tuvo lugar, aunque los medios de comunicación pasaron por encima de ella de puntillas. Personas influyentes la utilizaron para probar que doña Letizia no era apta para ser consorte del rey de España. La mano de Shakespeare se dejó sentir de nuevo en La Zarzuela en un extraño segundo acto de una tragedia cuyos capítulos estaban ya muy avanzados. Las personas que se decían más responsables e informadas se jactaban de poseer los datos necesarios para declararse contrarios a la posibilidad de que doña Letizia ocupara el lugar de la reina Sofía. El rey hacía poco por defenderla.

"Ella se casó enamorada, pero luego se desenamoró, se desengañó o no está bien", señalan fuentes solventes sobre lo que empezó a ocurrir en la primavera de 2013 tras la publicación del libroAdiós princesa, escrito por un primo de doña Letizia, David Rocasolano, y que no fue publicitado en ningún medio de comunicación tradicional".

10- Campaña contra Letizia: "Desde abril y hasta septiembre de 2013, los problemas de doña Letizia se superpusieron a los de don Juan Carlos: comenzaron a ser discutidos por el todo Madrid su extrema delgadez, su mala relación con don Felipe, sus inadecuadas salidas con amigas y, lo peor, unos mensajes de móvil de una persona que actuaba contra ella. Al parecer, el Gobierno tuvo que pedir al CNI que interviniera ante un"intento de chantaje". Un asunto turbio que debió de complicar la relación familiar hasta el punto de que, en agosto, doña Letizia abandonó Mallorca y dejó al príncipe allí con las infantas Leonor y Sofía. En ese momento, el rey pidió al príncipe que se divorciara de ella, pero el resultado fue el mismo que el de la petición que formuló a la infanta Cristina: la pareja se volvió a unir y luchó aliada contra la adversidad.

Fue ese el extraño verano en el que la prensa monárquica publicó un artículo llamando al orden a doña Letizia para luego rectificar y afirmar que supuestos problemas en la pareja no eran más que "una errónea percepción pública". El talante cambiante de la princesa, que mejoró en septiembre de 2013 -y definitivamente en junio de 2014 cuando se convirtió en reina-, vadeó el temporal, de modo que su supuesta incapacidad para reinar quedó enterrada en el olvido. Ya había un motivo menos para que don Juan Carlos se resistiera a abdicar. Sobre todo, debía dejar paso al príncipe de Asturias "mejor preparado de la Historia", como él mismo dijo en TVE en enero de 2013".

11- El divorcio de Doña Sofía: "Puede que así se explique que unas semanas más tarde, en agosto, cuando pasó unos días en la casa de Philip Adkins en Sussex, discutiera con CSW la posibilidad de contraer matrimonio y de que ella obtuviera el título de su alteza real Corinna de Borbón. El complicado plan implicaba aguantar un año más, llegar hasta los fastos de celebración del 40 aniversario de su proclamación en noviembre de 2015 y luego retirarse con ella en un país extranjero, apenas con un apartamento en el Palacio Real al que acudir cuando los ánimos de los españoles se hubieran atemperado respecto a ella. Era un deseo recurrente en el ánimo del monarca pero de muy difícil encaje en la realidad política y constitucional de España".

13- La fortuna del emérito: “A partir de 1982, y con este trío de poderosísimos hermanos convertidos en sus propios hermanos, don Juan Carlos se convirtió en pieza clave para la obtención de los contratos por empresas españolas de todo signo. Así surgió en este tiempo el rumor de la supuesta fortuna de cuantía desconocida aunque nadie ha- ya dado la más mínima prueba o datos objetivos de su existencia y menos aún volumen (...) paseó como un niño por el lobby en el que se adquieren monedas de oro en una máquina expendedora, se compran relojes de diamantes, se degustan mojitos en el Havana Bar o se contratan las mejores prostitutas del mercado (…) Qué feliz está aquí la gente, comentó don Juan Carlos”.





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