El discreto encanto de Gym Tony







¿Quién se explica el éxito de Gym Tony? A Mediaset, que guardó en la nevera durante seis meses el producto creyéndolo fallido, todavía le cuesta razonarlo. El formato se estrenó, con varios meses de retraso, días antes de las Navidades, más concretamente el 17 de diciembre, y tras varios discretos resultados, Mediaset no sorprendía y lo renovaba para una segunda tanda el 9 de enero. ¿Por qué?, como diría Mourinho. Desde el departamento de comunicación de Mediaset se apuntaba que la curva ascendente de la audiencia y el positivo target habían salvado a un formato dado por muerto. Tal fue su mejora que Cuatro estiró el programa, conllevando esta operación la cancelación del agónico Todo va bien.

Gym Tony ha pasado semana a semana de un flojo 4% a un aceptable 6%, una cifra que en el último lustro, desde que Pablo Motos pegó un portazo tras ardua negociación, solo había conseguido en esa franja Juanra Bonet con el carbonizado Lo sabe, no lo sabe. Es por ello que Cuatro ha apostado por el producto, incorporando a actores rebotados de Aída o La que se avecina, mientras que FDF también lo ha incorporado a su parrilla en plena sobremesa, cosechando idénticos resultados positivos.

La primera temporada, tras los 67 primeros episodios, se saldó con un 5,7% de media, sorprendiendo semana a semana en su evolución, algo parecido a lo que le ocurrió a Telecinco con otros formatos de sketches en esta misma franja como Cámera Café o Escenas de matrimonio. El éxito de Gym Tony radica en sus sencillez; humor de sal gruesa compactada en seis minutos, espacio low cost que invita a utilizar reposiciones entre capítulo estrenado y divertimento frívolo para alérgicos a Motos o sujetos que no capten los términos políticos de Wyoming. Mucho colorín, actores excesivos, tramas escatológicas y guiones llenos de tacos, convierten a Gym Tony en el nuevo programa de moda en Cuatro. El fast food siempre funciona. 

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